El presidente Javier Milei anunció que el Gobierno elevará su meta de superávit fiscal primario del 1,3% al 1,6% del Producto Bruto Interno (PBI), en respuesta a la creciente incertidumbre internacional provocada por la nueva guerra de aranceles. La decisión, calificada como estratégica por el propio mandatario, busca fortalecer la estabilidad macroeconómica y blindar a la Argentina frente al impacto externo.

«En un mar de volatilidad, ya no somos una balsa de madera a la deriva, somos un acorazado», sostuvo el jefe de Estado, al referirse al contexto internacional y al nuevo rumbo que adoptará su gestión. Milei justificó el endurecimiento del ajuste fiscal como una herramienta clave para reducir la absorción interna sin afectar al sector privado.

«Cuando estos shocks ocurren se requiere que la economía mejore su cuenta corriente. Como no vamos a subir impuestos ni devaluar como en el pasado, vamos a reducir aún más el tamaño del Estado», sentenció. En este sentido, explicó que el objetivo del superávit primario se elevará al 1,6% del PBI, «para seguir honrando nuestras deudas y fortalecer la balanza comercial».

Un nuevo escenario global y la respuesta argentina

La medida llega en un momento de creciente tensión económica global. El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció una nueva ronda de aumentos arancelarios del 125% contra China, mientras que para el resto de los países, incluida la Argentina, había fijado un arancel del 10%. Sin embargo, tras intensas negociaciones multilaterales, el mandatario norteamericano decidió suspender esa suba por 90 días.

En palabras de Trump, «más de 75 países se acercaron a negociar con nosotros sobre comercio, barreras y aranceles. Por eso, he autorizado una pausa de 90 días y una reducción sustancial del arancel recíproco, con efecto inmediato». No obstante, dejó afuera de la tregua a China, que respondió con medidas similares, escalando el conflicto.

Este contexto internacional golpeó con fuerza a los mercados globales y despertó alarma entre las principales economías. Frente a este panorama, el Gobierno argentino decidió anticiparse con una nueva señal de disciplina fiscal, que busca preservar la confianza del mercado y de los organismos multilaterales.

«Bases para la estabilidad y el crecimiento»

Durante su mensaje, Milei enfatizó que la Argentina está mejor posicionada que en el pasado para afrontar shocks externos. «Ya eliminamos el riesgo fiscal, ya eliminamos el riesgo monetario y ahora también eliminamos el riesgo cambiario. Han quedado asentadas las bases para la estabilidad y el crecimiento sostenido en el mediano y largo plazo», afirmó.

El anuncio se da en simultáneo con la entrada en vigor del nuevo régimen de bandas cambiarias, que permite la libre flotación del dólar dentro de un rango de $1000 a $1400. La eliminación del cepo cambiario, junto al reciente acuerdo con el FMI por US$20.000 millones, forman parte de la Fase 3 del programa económico libertario.

El endurecimiento del objetivo fiscal no solo apunta a enfrentar el contexto internacional, sino también a consolidar un camino de orden macroeconómico que permita reducir la inflación, recuperar el crédito privado y habilitar nuevas inversiones.