Como lo adelantó el presidente electo Javier Milei, la economía atravesará el próximo año un proceso de estanflación. Se trata de una fuerte suba en los precios que erosionará el poder adquisitivo e impactará en el consumo, esto traerá como consecuencia una caída en el nivel de la actividad económica.

Es por esto, que desde muchos sectores especializados pronostican que el 2024 estará marcado por una fuerte caída en el consumo privado, el cuál representa el 70% del PBI. Según Scentia, el crecimiento acumulado de este año en el consumo masivo es del 1,8%. Aunque, tal como advirtió Osvaldo Del Río, director de la consultora, «para 2024 algunos pronósticos hablan de una retracción cercana al 7%».

«Seguramente lo que va a pasar es que el consumo básico la gente lo va a tratar de defender hasta donde pueda y habrá más restricciones en los gastos de ropa, salidas, gastronomía, recitales, eso se va a ver un poco más afectado. Dentro del consumo en sí mismo, va a tener mayor preponderancia la canasta básica», analizó.

De esta manera, se revertiría la tendencia con la que se encamina a cerrar en 2023: un año en el que, a partir de la aceleración inflacionaria y la incertidumbre política, la demanda interna se convirtió en una especie de «refugio» para los pesos.