La participación de Francia en el Mundial de Sudáfrica 2010 quedó marcada como uno de los mayores escándalos internos en la historia de la Copa del Mundo. Un plantel repleto de figuras terminó eliminado en primera ronda, atravesado por peleas, filtraciones, sanciones y una huelga inédita durante un entrenamiento. El documental El autobús: les Bleus en huelga, disponible en Netflix, reconstruyó detalles desconocidos de aquella implosión.

El seleccionado francés llegaba como finalista del Mundial 2006 y contaba con nombres de peso como Thierry Henry, Patrice Evra, Nicolás Anelka, William Gallas, Éric Abidal y Franck Ribéry. Sin embargo, la relación del grupo con el entrenador Raymond Domenech se deterioró hasta romperse por completo. El conflicto expuso una conducción cuestionada, tensiones entre referentes y un vestuario que terminó fuera de control.

El diario de Domenech y el clima interno

Uno de los elementos más llamativos del documental fue el diario íntimo de Domenech. Allí, el entrenador volcaba sus impresiones sobre el plantel y dejó frases durísimas contra algunos jugadores. Tras el empate sin goles ante Uruguay en el debut, escribió una definición ofensiva sobre Yoann Gourcuff, a quien cuestionó por su rendimiento y su personalidad dentro del equipo.

Los problemas no habían comenzado en Sudáfrica. Domenech ya acumulaba críticas por decisiones deportivas y por su particular vínculo con la astrología. Según el propio técnico, llegó a considerar signos zodiacales para evaluar convocatorias o perfiles de jugadores. Su preferencia por evitar futbolistas de Escorpio, por ejemplo, fue señalada como una de las razones que explicaron la ausencia de Robert Pires en etapas anteriores.

La relación con la prensa también estaba quebrada. Tras el fracaso en la Eurocopa 2008, el entrenador sorprendió al pedirle casamiento a su pareja Estelle Denis durante una entrevista posterior a una derrota ante Italia. Aquella escena reforzó la imagen de un técnico provocador, cada vez más enfrentado con el ambiente que rodeaba al seleccionado.

La pelea con Anelka y la filtración

El punto de quiebre llegó después del partido ante México, que terminó con derrota francesa por 2 a 0. Durante el entretiempo, Domenech decidió reemplazar a Nicolás Anelka tras una discusión en el vestuario. La tensión explotó cuando el diario L’Equipe publicó en tapa una supuesta frase insultante del delantero contra el entrenador.

En el documental, varios protagonistas negaron que la frase publicada hubiera sido textual. De todos modos, admitieron que la discusión existió y que el intercambio fue fuerte. Según Evra, Anelka reaccionó con enojo después de un reproche del técnico y arrojó sus botines en medio del vestuario.

La Federación Francesa decidió expulsar a Anelka del plantel. Evra, que había sido elegido capitán en lugar de Gallas, intentó mediar para evitar una ruptura definitiva. Pero el intento fracasó y la salida del delantero profundizó la crisis. Desde ese momento, el grupo comenzó a buscar al supuesto responsable de haber filtrado lo ocurrido a la prensa.

La huelga que avergonzó a Francia

La escena más recordada ocurrió en una práctica posterior. Los jugadores bajaron del micro, saludaron a los hinchas, firmaron autógrafos y se negaron a entrenar. La protesta fue una respuesta colectiva a la expulsión de Anelka y al manejo de la situación por parte del cuerpo técnico y la Federación.

Domenech describió el episodio como una huelga que lo dejó destruido. Durante esa jornada también se produjo una fuerte discusión entre Evra y el preparador físico. El plantel luego subió al micro para regresar al hotel, aunque el entrenador llegó a quedarse con las llaves en medio de una escena caótica.

Los futbolistas elaboraron un comunicado para explicar su posición, pero el jefe de prensa Francois Manaldo se negó a leerlo. En una imagen insólita, el propio Domenech terminó leyendo el texto de los jugadores que se habían rebelado contra su autoridad. La escena se transformó en el símbolo del derrumbe francés en aquel Mundial.

Eliminación, sanciones y una herida abierta

La crisis terminó de cerrarse con la derrota por 2 a 1 ante Sudáfrica, resultado que dejó a Francia eliminada en primera ronda. El equipo se fue del torneo con apenas un punto, un gol a favor y una imagen pública devastada. El regreso a París estuvo acompañado por el repudio de hinchas y medios.

Las sanciones llegaron después. Evra recibió una suspensión de cinco partidos con la selección francesa, mientras que Anelka fue castigado con 18 encuentros. Domenech, por su parte, quedó asociado para siempre al fracaso de Sudáfrica y nunca volvió a recuperar prestigio como entrenador de élite.

El documental recupera aquella historia como una advertencia sobre cómo un plantel repleto de estrellas puede desmoronarse cuando se rompe la conducción interna. La huelga del micro, las filtraciones, el diario del técnico y la pelea con Anelka dejaron a Francia 2010 como uno de los capítulos más tensos y extraños de la historia mundialista.