Boca igualó con Cruzeiro, hubo polémica y Paredes explotó contra el árbitro: «No tenés vergüenza»
Boca Juniors empató 1-1 frente a Cruzeiro en La Bombonera por la quinta fecha del Grupo D de la Copa Libertadores 2026 y dejó pasar una oportunidad clave para quedar muy cerca de los octavos de final. El Xeneize sigue dependiendo de sí mismo, pero llegará obligado a ganar en la última jornada para evitar una eliminación temprana.
El equipo dirigido por Claudio Úbeda arrancó el partido con intensidad y golpeó rápido en una Bombonera colmada. A los 15 minutos, Leandro Paredes filtró un pase preciso para Miguel Merentiel, que definió con categoría para poner el 1-0 y desatar la euforia de los hinchas.
Boca manejó gran parte del primer tiempo y sostuvo la ventaja con autoridad. El mediocampo mostró orden, Lautaro Blanco volvió a ser una salida constante por la izquierda y el equipo brasileño prácticamente no generó situaciones claras antes del descanso.
Sin embargo, el partido cambió en el segundo tiempo. Cruzeiro encontró espacios y llegó al empate a los 54 minutos, cuando Kaiki Bruno asistió a Fágner, que apareció por el sector derecho y definió para marcar el 1-1 tras una desatención defensiva del conjunto argentino.
El empate complicó el panorama del Xeneize, aunque unos minutos después pareció abrirse una nueva oportunidad. A los 68 minutos, el conjunto brasileño se quedó con diez jugadores por la expulsión de Gerson. Pese a la superioridad numérica y al empuje de La Bombonera, Boca no logró quebrar nuevamente el marcador y terminó dejando escapar dos puntos fundamentales.
La noche terminó además con una fuerte polémica arbitral. En la última jugada del partido, los futbolistas de Boca reclamaron una presunta mano dentro del área de Cruzeiro, pero el árbitro venezolano Jesús Valenzuela decidió no revisar la acción en el VAR.
La decisión provocó una inmediata reacción de los jugadores y del cuerpo técnico. Leandro Paredes explotó de bronca tras el pitazo final y encaró al árbitro. “No tenés vergüenza”, le gritó el mediocampista argentino, mientras Claudio Úbeda también se sumó a los reclamos.
Más tarde, Paredes habló sobre la jugada discutida y dejó en claro su malestar. “La última para mí es mano. Es raro. Dependemos de nosotros, eso es lo bueno. Hay que transmitir tranquilidad. Jugamos de local y con nuestra gente”, expresó.
Con este resultado, Cruzeiro quedó como líder del Grupo D con ocho puntos. Boca suma siete unidades y ocupa momentáneamente el segundo puesto, aunque podría caer al tercero dependiendo del resultado entre Universidad Católica y Barcelona SC.
El equipo chileno arrancó la fecha con siete puntos y un partido menos, por lo que un empate o una victoria lo dejarían por encima del Xeneize antes de la última jornada.
Ahora, Boca se jugará la clasificación en una verdadera final en La Bombonera frente a Universidad Católica. El escenario es claro: si gana, avanzará directamente a los octavos de final de la Copa Libertadores sin depender de ningún otro resultado. Si empata o pierde, quedará expuesto a la diferencia de gol e incluso podría terminar eliminado y caer a la repesca de la Copa Sudamericana.
El recorrido del Xeneize en el grupo tuvo altibajos marcados. Había comenzado con una gran victoria en Chile ante Universidad Católica y luego goleó a Barcelona SC en Buenos Aires, resultados que lo posicionaron como favorito para avanzar.
Pero las derrotas como visitante frente a Cruzeiro en Brasil y Barcelona en Ecuador complicaron seriamente el panorama. En ambos encuentros, Boca terminó además con un jugador menos. Primero fue la expulsión de Adam Bareiro en Belo Horizonte y luego la roja a Santiago Ascacíbar en Guayaquil.
Ascacíbar recibió dos fechas de suspensión y no pudo estar frente a Cruzeiro, además de quedar descartado también para el duelo decisivo ante Universidad Católica.
De esta manera, Boca llegará a la última fecha con máxima presión, obligado a responder en su estadio y ante su gente para evitar otro golpe internacional.
