El campo tucumano reconfigura su mapa: avance del maíz y retroceso de la soja y poroto
El maíz ganó terreno en Tucumán durante la campaña 2025/2026, en un ciclo agrícola que comenzó con lluvias favorables para la siembra, pero que luego quedó atravesado por inundaciones y excesos hídricos que complicaron distintas zonas productivas de la provincia. Pese a ese escenario climático irregular, los cultivos muestran en general un buen desarrollo vegetativo y las expectativas de rendimiento siguen siendo positivas.
El relevamiento fue realizado por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, que presentó un informe satelital sobre la superficie sembrada con soja, maíz y poroto en Tucumán durante la actual campaña estival. El trabajo se elaboró mediante imágenes de los satélites Sentinel 2 y relevamientos a campo.

Según el estudio, el dato más destacado fue la fuerte recuperación del maíz. La superficie sembrada creció un 82,4% respecto de la campaña anterior, marcando un cambio importante en la estructura agrícola provincial. En contrapartida, la soja registró una caída aproximada del 6,5%, mientras que el poroto sufrió un retroceso mucho más fuerte, con una baja del 47,6% en el área implantada.

Desde la Experimental explicaron que estos movimientos responden a diferentes factores, entre ellos las condiciones climáticas, la rentabilidad de cada cultivo, la disponibilidad hídrica al momento de la siembra y los riesgos sanitarios generados por las lluvias intensas.
La campaña arrancó con precipitaciones oportunas que permitieron avanzar con la implantación de los cultivos. Sin embargo, hacia fines de febrero y durante marzo se registraron lluvias de gran magnitud que superaron los promedios históricos y provocaron inundaciones, especialmente en el sur tucumano.
Ese exceso de agua generó anegamientos temporarios y elevó el riesgo de enfermedades y problemas sanitarios en los lotes agrícolas. Aun así, el informe sostiene que el estado general de los cultivos es favorable y que los rindes finales dependerán de cómo evolucionen el clima y la sanidad vegetal durante las próximas semanas.
El trabajo también remarcó la importancia de mantener un monitoreo constante tanto satelital como a campo para ajustar estrategias de manejo y minimizar pérdidas en un contexto climático cada vez más variable.

