El Banco Central proyectó una desaceleración de la inflación para los próximos meses y sostuvo que abril habría marcado el inicio de una baja en el ritmo de suba de precios. El diagnóstico fue incluido en el último Informe de Política Monetaria (IPOM), publicado en la previa de que el INDEC difunda el índice de inflación del cuarto mes del año.

En el documento, la autoridad monetaria vinculó la aceleración inflacionaria registrada durante el primer trimestre a distintos factores puntuales, entre ellos la actualización de tarifas de servicios públicos, cuestiones estacionales y el impacto de la suba internacional del petróleo tras el estallido de la guerra en Medio Oriente. Según el organismo, el aumento en los combustibles fue uno de los elementos que más presionó sobre los precios durante marzo.

El reporte del BCRA señaló que la inflación habría comenzado a moderarse en abril y anticipó una “rápida disminución” para los próximos meses. En esa línea, remarcó que no se observan presiones inflacionarias persistentes en variables clave como el mercado laboral o el frente cambiario.

La expectativa oficial está puesta ahora en el dato que difundirá el Indec. Las consultoras privadas estiman que el IPC de abril se ubicaría entre 2,5% y 2,8%, por debajo del 3,4% registrado en marzo. Si el índice perfora el 3%, el Gobierno logrará cortar una racha de diez meses consecutivos con inflación por encima de ese nivel.

El Banco Central sostuvo además que la política monetaria, el comportamiento del dólar y las expectativas de desaceleración inflacionaria podrían ayudar a profundizar la baja de la inflación núcleo en los próximos meses. Sin embargo, advirtió que persisten riesgos externos vinculados al escenario internacional, especialmente por posibles nuevas subas en el precio del petróleo.

En cuanto al frente cambiario, el organismo destacó que ya compró más de US$7800 millones en lo que va del año. Según detalló, esa cifra representa tres cuartos de la meta mínima prevista para todo 2026 y se alcanzó sin generar presiones significativas sobre el tipo de cambio.

Sobre la actividad económica, el informe reconoció una desaceleración durante el primer trimestre del año, principalmente por la normalización de la producción agropecuaria luego de un período excepcional. Aun así, el BCRA consideró que la caída observada en febrero fue transitoria y destacó señales de recuperación en marzo tanto en la industria como en la construcción.

La entidad también proyectó que durante 2026 continuará fortaleciéndose el superávit comercial gracias al aporte del agro y al crecimiento de las exportaciones energéticas y mineras.

Respecto a abril, el Banco Central señaló que comenzaron a perder fuerza algunos componentes que habían impulsado la inflación en marzo, como las carnes y la educación. No obstante, aclaró que continuó sintiéndose el impacto del aumento de combustibles y de la estacionalidad en indumentaria.

Para mayo, la autoridad monetaria prevé una nueva desaceleración en los precios de los alimentos y una mejora estacional en prendas de vestir, factores que podrían contribuir a consolidar la baja inflacionaria que busca el Gobierno de Javier Milei.