¿Vuelve el carry trade?: los inversores miran otra vez a los pesos y el dólar pierde atractivo
El mercado volvió a mirar los instrumentos en pesos como una alternativa para ganarle al dólar. La expectativa de mayor ingreso de divisas por la cosecha, las colocaciones de deuda corporativa y la estabilidad cambiaria reactivó entre algunos analistas la recomendación de vender dólares para posicionarse en moneda local.
La lógica es conocida: apostar a que la tasa en pesos supere a la suba del tipo de cambio. Ese movimiento, identificado como carry trade, había perdido atractivo en las últimas semanas por la incertidumbre externa, pero volvió a aparecer en los informes privados ante un escenario de mayor oferta de dólares y menor presión cambiaria.
Los bonos en pesos vuelven a ganar interés
Adcap Grupo Financiero recomendó a sus clientes mirar con atención los instrumentos ajustados por inflación. Según la firma, mientras las expectativas de inflación implícitas para 2026 sigan bajando hacia el 30%, los BONCAP pueden mostrar mejor desempeño que los bonos a tasa fija, especialmente en el tramo medio de la curva.
De todos modos, la consultora indicó que todavía ve más valor en los BONCER, que ajustan por inflación. En particular, destacó el TZX27, con vencimiento en junio de 2027, porque podría superar al BONCAP T30J6 bajo su escenario base de inflación.
También señaló oportunidades dentro de la curva de BONCAP si la desinflación avanza más rápido. En ese grupo mencionó al T30A7, con vencimiento en abril de 2027, que ofrece un rendimiento cercano al 28% y buena liquidez.
El Banco Central compra dólares y sostiene el clima cambiario
La recuperación del apetito por pesos coincide con una rueda en la que el Banco Central compró USD 207 millones en el Mercado Libre de Cambios. El volumen operado fue de USD 448 millones y el dólar mayorista cerró con una baja de 50 centavos, a $1.391.
Las reservas, sin embargo, cayeron USD 928 millones y quedaron en USD 44.483 millones. La baja respondió al pago de unos USD 800 millones al Fondo Monetario Internacional y a movimientos de divisas propios del cierre de mes.
En los dólares financieros hubo movimientos dispares. El MEP recuperó parte de la fuerte baja previa y subió $7, hasta $1.442. El contado con liquidación avanzó $20,6 y cerró en $1.509,76. El dólar blue cayó $15 y quedó en $1.400, aunque para el vendedor se pagó a $1.360, el valor más bajo del sistema.
Bonos en alza y acciones sin impulso
Los bonos soberanos tuvieron una rueda positiva. El Global 2030, uno de los títulos más operados bajo legislación extranjera, subió 2%. El riesgo país acompañó parcialmente ese movimiento y bajó 7 unidades, hasta los 567 puntos básicos.
La Bolsa porteña, en cambio, no logró recuperar fuerza. El S&P Merval subió apenas 0,1% en pesos y cayó 0,5% medido en dólares. Los bancos volvieron a quedar rezagados, afectados por las dudas sobre la actividad económica y el aumento de la morosidad.
Entre las principales bajas aparecieron Supervielle, con una caída de 2,8%, y Galicia, con un retroceso de 2,5%. El petróleo avanzó 0,6% y se mantuvo por encima de los USD 111 por barril, un nivel que favorece a las exportaciones energéticas, pero también puede complicar la baja de la inflación y la recuperación de la actividad.
La apuesta depende de que no haya sobresaltos
El regreso del interés por el carry trade descansa sobre una condición central: que el dólar se mantenga contenido. Para eso, el mercado mira el ingreso de divisas del agro, las emisiones corporativas en el exterior y la capacidad del Banco Central para seguir comprando reservas.
El contexto internacional sigue siendo un factor de riesgo. Aunque los mercados globales empezaron a operar con menos tensión por el conflicto en el Golfo Pérsico, los inversores siguen atentos a posibles novedades entre Estados Unidos e Irán. En la previa del feriado local, los futuros de Wall Street marcaban leves subas, mientras el oro y el petróleo también operaban en terreno positivo.
Por ahora, una parte del mercado volvió a elegir tasa en pesos. La jugada puede funcionar si la calma cambiaria se sostiene y si la inflación sigue desacelerándose. El riesgo, como siempre en este tipo de estrategias, aparece cuando el dólar se mueve más rápido que la tasa.
