El FMI le marca al Gobierno de Javier Milei que la meta final es volver a Wall Street
El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a dejar en claro cuál es su objetivo de fondo para la Argentina: que el país recupere el acceso a los mercados internacionales de deuda. El mensaje apareció junto al acuerdo técnico que habilitaría el desembolso pendiente de USD 1.000 millones, en una señal que expone una diferencia de enfoque con el discurso que viene sosteniendo Luis Caputo.
Mientras el ministro de Economía insiste desde hace meses en que la prioridad debe ser fortalecer el mercado de capitales local y reducir la dependencia de Wall Street, el organismo empuja una hoja de ruta distinta para el mediano plazo. En esa estrategia, el FMI avala que el Gobierno use distintas herramientas para refinanciar vencimientos en dólares, pero remarca que el destino final tiene que ser un regreso sostenible al financiamiento externo.
Dos miradas sobre cómo financiar a la Argentina
En su comunicado, el staff del Fondo destacó la implementación de una estrategia integral basada en colocaciones de deuda pública en dólares, venta de activos estatales, operaciones de recompra con bancos centrales y préstamos externos respaldados por organismos internacionales. En ese marco, sostuvo que con el tiempo ese esquema debería derivar en un acceso oportuno y sostenible a los mercados internacionales de capitales.
Caputo, en cambio, viene planteando otra prioridad. Desde el vencimiento de enero, que se cubrió con un préstamo de bancos internacionales por USD 3.000 millones, el ministro insiste en que la Argentina tiene que avanzar hacia alternativas de financiamiento más baratas y menos dependientes del mercado externo. Su idea es evitar que el país siga atado a Wall Street y apoyarse más en el desarrollo del mercado local.
La tensión de fondo con el programa económico
Para varios analistas, esa diferencia no es menor. Lucio Garay Méndez, de Eco Go, advirtió que el FMI y el equipo económico no ordenan del mismo modo sus prioridades. Según su lectura, el organismo pretende que el Gobierno priorice la compra de divisas y la acumulación de reservas, mientras que la gestión económica privilegió hasta ahora la desaceleración de la inflación a través del ancla cambiaria.
Ese punto aparece como uno de los nudos centrales de la discusión. Aunque el Banco Central consiguió comprar unos USD 5.800 millones en esta nueva etapa del programa, Garay Méndez consideró que el resultado podría haber sido mayor si el Gobierno hubiese aceptado una baja más lenta de la inflación. En su análisis, el tipo de cambio pisado ayuda a contener precios, pero también obliga a buscar financiamiento por varios frentes para no presionar todavía más sobre las reservas.
El regreso al mercado, una exigencia cada vez más visible
Fausto Spotorno, de OJ Ferreres, consideró que los dos objetivos pueden convivir, aunque entiende que el planteo del FMI tiene más sentido frente al calendario que viene. Su argumento es que el año próximo aumentarán con fuerza los vencimientos de deuda y que recuperar el acceso a los mercados internacionales ayudaría a bajar la incertidumbre que hoy pesa sobre la economía y sobre el frente cambiario.
En ese sentido, remarcó que incluso en estimaciones preliminares la disponibilidad de dólares se vuelve ajustada cuando se descuentan los pagos de deuda. A eso se suman riesgos posibles, como una mayor demanda de divisas por desconfianza, la sensación de atraso cambiario o movimientos en los precios internacionales que compliquen el ingreso de dólares.
La garantía que negocia Caputo para julio
De cara al próximo vencimiento fuerte, previsto para julio por USD 4.200 millones, el Gobierno asegura que ya tiene identificado el mecanismo para conseguir el financiamiento necesario. En esa estrategia aparecen las licitaciones del Bonar 2027 y Bonar 2028, la venta de activos estatales y una garantía internacional que cuenta con respaldo del propio FMI.
Ese respaldo empezó a tomar forma en Washington, donde Caputo se reunió con el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga. Tras ese encuentro, el organismo confirmó que trabaja en una garantía de hasta USD 2.000 millones para refinanciar una parte relevante de la deuda argentina, reducir el costo del financiamiento y mejorar las condiciones para atraer inversión privada.
Lo que viene en Washington
Aunque las negociaciones más duras con el Fondo habrían quedado atrás durante la segunda revisión del programa, la discusión política y financiera sigue abierta. Este viernes, Caputo y Kristalina Georgieva mantendrán una reunión bilateral en Washington, después de un contacto informal que ambos ya tuvieron durante la semana.
La escena muestra que el acuerdo con el FMI no cerró del todo el debate sobre el rumbo financiero. El Gobierno busca ganar tiempo y sostener su propio esquema, mientras el organismo insiste en que la normalización completa no estará terminada hasta que la Argentina vuelva, de manera estable, a colocar deuda en los mercados internacionales.
