La actividad económica cayó en julio un 0,1% mensual y creció 2,9% interanual, según el Indec
La economía argentina volvió a mostrar señales de enfriamiento en julio de 2025: el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) retrocedió 0,1% en la comparación con junio, aunque avanzó 2,9% respecto del mismo mes del año pasado. Así lo informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en su reporte preliminar del 24 de septiembre, donde además destacó que el componente tendencia-ciclo permaneció prácticamente estable, con una variación nula.
En los primeros siete meses del año, la actividad acumuló un incremento de 5,6% frente al mismo período de 2024. El número marca una desaceleración respecto al 6,3% de crecimiento que había mostrado el PBI en el segundo trimestre, lo que confirma que la economía mantiene avances en términos interanuales, pero con menor ritmo.
De los 15 sectores relevados por el EMAE, once mostraron subas interanuales en julio. La intermediación financiera lideró con un alza de 23,2% y fue la actividad de mayor incidencia positiva en el resultado global. También se destacó la minería, con un salto de 13,4%.
Los sectores que empujaron la suba
Entre las ramas que acompañaron la mejora se encuentran el comercio mayorista y minorista (2,1%), transporte y comunicaciones (1,5%), enseñanza (1,2%), salud (1,2%), construcción (3,0%), hoteles y restaurantes (2,1%) y el agro (0,7%). En conjunto, la intermediación financiera y la minería aportaron más de dos puntos al crecimiento interanual.
En cambio, cuatro sectores mostraron caídas: la pesca, con un desplome del 85,7%, se convirtió en la principal incidencia negativa del mes. También retrocedieron la industria manufacturera (-1,8%), electricidad, gas y agua (-2,0%) y la administración pública (-0,6%). Según el Indec, la combinación de pesca e industria restó 0,80 puntos al resultado interanual del EMAE.
Señales de enfriamiento
Más allá de los números positivos, julio dejó entrever un freno en la actividad. El Indec ya había informado que el segundo trimestre cerró con una baja del 0,1% respecto a los primeros tres meses del año, impulsada por la caída del consumo privado (-1,1%) y un retroceso en el comercio internacional.
En la comparación interanual del PBI trimestral hubo un avance del 6,3%, pero la tendencia del EMAE marca que el crecimiento se desacelera: el acumulado en siete meses quedó en 5,6%.
El impacto de la coyuntura internacional
El contexto global también suma incertidumbre. La OCDE recortó sus proyecciones de crecimiento para Argentina en 2025: pasó de estimar un 5,2% en junio a un 4,5% en septiembre, en un marco de estancamiento local y señales de enfriamiento. Para 2026 mantuvo sin cambios su previsión en 4,3%, aunque por debajo de las expectativas oficiales del Gobierno, que proyecta una expansión del 5%.
Los analistas señalan que, más allá del respaldo financiero de Estados Unidos y las negociaciones en curso, la economía argentina enfrenta el desafío de sostener la estabilidad cambiaria, reactivar el consumo y evitar un nuevo retroceso en sectores clave como la industria y la energía.