YPF aplicó una suba del 1% en el precio de los combustibles en mayo y el resto de las petroleras replicó la medida. El dato central no está en el porcentaje del ajuste, sino en la decisión de sostener un esquema de contención para evitar nuevos saltos bruscos en los surtidores durante los próximos 45 días. La medida apunta a amortiguar el impacto de la suba internacional del petróleo en el mercado local.

Shell, Axion Energy y Puma Energy acompañarán el movimiento de la petrolera de mayoría estatal, que concentra cerca del 55% del despacho de combustibles en el país. Como suele ocurrir en el sector, el precio fijado por YPF funciona como referencia para el resto de las compañías. El objetivo será mantener el llamado “buffer” de precios, una herramienta que permite diferir parte del impacto del crudo internacional.

Una suba baja para evitar otro salto en surtidores

El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, explicó que la compañía ajustará los precios “en un 1%” tras analizar las condiciones del mercado, la oferta y la demanda. También confirmó que seguirá aplicando el sistema de buffer por hasta 45 días adicionales. La intención es no trasladar de manera directa los sobresaltos del Brent, la referencia internacional del petróleo, al precio que pagan los consumidores.

Ese esquema funciona como un amortiguador. En lugar de llevar toda la suba internacional del crudo al surtidor, las petroleras absorben o postergan una parte del incremento. La diferencia queda registrada en cuentas compensadoras que luego deberán ser saldadas cuando el precio internacional se estabilice.

La decisión llega en un contexto de tensión en Medio Oriente, con impacto directo sobre el mercado petrolero. Desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, los surtidores argentinos acumularon una suba cercana al 25%, mientras que el crudo internacional aumentó más de 50%. Esa brecha explica por qué el sector habla de un atraso en los precios locales.

El precio local sigue atrasado frente al crudo

Consultores del rubro estiman que los combustibles en la Argentina tienen un atraso de entre 15% y 16,5% respecto de las referencias internacionales. Ese retraso se explica por la política de amortiguación aplicada desde abril, que buscó evitar un traslado completo del encarecimiento del petróleo. La referencia interna utilizada por las petroleras se mantiene más cerca de los valores de marzo, cuando el crudo rondaba los USD 70 por barril.

El Brent, en cambio, llegó a tocar picos de USD 120 y se mantiene en niveles altos. El sector considera poco probable que vuelva rápidamente a los valores previos al conflicto geopolítico. Por eso, el esquema de buffer aparece como una forma de ganar tiempo y evitar aumentos fuertes en un solo movimiento.

El consultor Santiago Capdevila, de Empiria, advirtió que no hay garantía de que el petróleo internacional baje rápido. También señaló que el tipo de cambio será otro factor clave. Si vuelve a aparecer presión cambiaria hacia fin de año, el dólar oficial puede ponerle un piso adicional al precio de la nafta y el gasoil.

Qué factores influyen en el precio de la nafta

El precio del crudo representa cerca del 40% del valor final de la nafta y el gasoil en la Argentina. El resto está compuesto por impuestos, refinación, logística, biocombustibles y márgenes comerciales. Por eso, aunque el petróleo sea el principal foco de atención en este momento, no es la única variable que define el valor en los surtidores.

También inciden la actualización de impuestos nacionales, como Combustibles Líquidos y Dióxido de Carbono, y la evolución del dólar oficial. En un escenario de petróleo caro, cualquier movimiento adicional en esas variables puede presionar sobre los precios locales.

Por ahora, la estrategia del sector será sostener una corrección mínima y evitar nuevas subas bruscas hasta julio. La evolución del conflicto en Medio Oriente y del precio internacional del crudo definirá si ese esquema alcanza o si las petroleras deberán recalibrar nuevamente los valores más adelante.

El micropricing sigue vigente

YPF también mantendrá el sistema de micropricing, una herramienta que permite ajustar precios según horarios, corredores y regiones. Esto significa que puede haber diferencias puntuales entre estaciones de servicio, aunque la política general siga marcada por la suba del 1% y el mantenimiento del buffer.

El mecanismo permite administrar mejor la relación entre demanda, competencia y rentabilidad en cada zona. Para los consumidores, puede traducirse en variaciones menores según el lugar o el momento de carga. Para las petroleras, es una forma de manejar precios sin aplicar aumentos uniformes más fuertes.

La señal principal para el mercado es que no habrá un traslado inmediato de todo el encarecimiento del petróleo al surtidor. Las compañías aceptan un ajuste bajo ahora y sostienen el amortiguador de precios para evitar un golpe mayor en los próximos días. El desafío será cuánto tiempo puede mantenerse esa diferencia si el Brent continúa en niveles elevados.