Héctor Paletta, el árbitro que estuvo a cargo del VAR en el último Superclásico entre River y Boca, figura como empleado en relación de dependencia del gobierno de la provincia de Buenos Aires. Según publicó Infobae, percibe un sueldo cercano a los $4 millones mensuales en la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense, organismo que depende de la gestión de Axel Kicillof.

El dato tomó mayor repercusión después de la polémica jugada del partido disputado en el Monumental, donde Boca se impuso por 1-0. Sobre el final del encuentro, River reclamó un penal por un empujón de Lautaro Blanco sobre Lucas Martínez Quarta dentro del área. El árbitro Darío Herrera no sancionó la falta y Paletta, desde el VAR, no lo convocó para revisar la acción.

El cargo de Paletta en la provincia

Paletta aparece en los registros como personal de la Dirección General de Cultura y Educación, la cartera que administra el sistema educativo bonaerense. Se trata de una de las estructuras más grandes del Estado provincial, con cientos de miles de docentes y auxiliares bajo su órbita.

De acuerdo con la documentación citada por el medio, el sueldo del árbitro ronda los $4 millones por mes. Esa cifra lo ubica cerca de los ingresos de un ministro del gabinete bonaerense y por encima de la mayoría de los empleados administrativos de planta. A ese monto se suma lo que percibe por su actividad arbitral dentro de la AFA.

El dato generó ruido porque la misma cartera educativa viene de atravesar un año de tensión salarial con los gremios docentes. En la provincia hubo reclamos, paros y cuestionamientos por ingresos que, en muchos casos, quedaron lejos de cubrir el costo de vida de una familia tipo.

La jugada que encendió la polémica

La situación de Paletta volvió al centro de la escena por su actuación en el Superclásico. A los 48 minutos del segundo tiempo, Marcos Acuña envió un pelotazo largo y Martínez Quarta cayó en el área tras un contacto con Lautaro Blanco. Los jugadores de River y gran parte del estadio reclamaron penal.

Herrera dejó seguir y Paletta no intervino desde la cabina del VAR. La decisión fue muy discutida por hinchas, exárbitros y periodistas deportivos. Para algunos, el empujón era suficiente para cobrar penal; para otros, la acción entraba dentro de una zona interpretable.

Después del partido, Paletta defendió su postura en declaraciones a C5N. «La filosofía mía es siempre tratar de respaldar la decisión de campo», afirmó. También sostuvo que el equipo arbitral consideró que hubo contacto, pero no con la fuerza suficiente para derribar al defensor.

La explicación del árbitro

Paletta calificó la acción como «una jugada gris». Según su interpretación, se trató de una situación dividida, donde «para la mitad de la biblioteca es penal y para la otra no». Esa frase no calmó la discusión y volvió a poner bajo la lupa el criterio de intervención del VAR en jugadas determinantes.

El árbitro remarcó que su rol no es reemplazar automáticamente la decisión tomada en cancha, sino intervenir cuando existe un error claro y manifiesto. En este caso, entendió que no se daban las condiciones para llamar a Herrera a revisar la jugada en el monitor.

La explicación dejó abierta una discusión conocida en el fútbol argentino: cuándo debe intervenir el VAR y hasta dónde debe sostenerse la decisión inicial del árbitro principal. En partidos de alta exposición, como un River-Boca, esos criterios suelen quedar bajo mayor presión pública.

La causa por movimientos en billeteras virtuales

La situación de Paletta también aparece vinculada a una investigación judicial en curso. Según reveló Infobae, durante 2024 el árbitro habría recibido acreditaciones en billeteras virtuales por más de $130 millones, pese a haber declarado ingresos por montos menores.

La causa apunta a operaciones con activos digitales que, según la investigación, podrían superar de manera significativa sus ingresos formales. En ese contexto, su empleo estatal suma un nuevo elemento al análisis sobre el origen y la trazabilidad de los fondos.

Por ahora, el caso combina tres planos distintos: su actuación arbitral en una jugada polémica, su salario como empleado de la provincia de Buenos Aires y una investigación judicial por movimientos de dinero. La Justicia deberá avanzar sobre ese último punto, mientras la discusión deportiva sigue abierta por una decisión que marcó el cierre del Superclásico.