La suba del dólar reactivó ventas de soja, pero todavía queda grano por más de US$13.000 millones
La mejora del dólar y del precio de la soja en pesos volvió a dar impulso a la comercialización del grano, aunque el ritmo general se mantiene dentro de parámetros históricos. Según datos al 17 de junio, los productores habían vendido 19,7 millones de toneladas de la campaña 2025/26, equivalentes al 41% de la producción estimada. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyectó una cosecha total de 50,1 millones de toneladas, por lo que la mercadería que resta comercializar equivale a más de US$13.300 millones a precios de exportación.
El dato muestra una dinámica similar al promedio de los últimos cinco años, pese al incentivo que generó la suba del tipo de cambio. La mejora en pesos alentó nuevas operaciones, pero no modificó de manera sustancial la estrategia de muchos productores. Una parte importante del sector sigue usando la soja como reserva de valor y posterga la fijación de precios en busca de mejores condiciones.
La venta avanza en línea con el promedio histórico
El economista jefe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Ramiro Costa, explicó que la comercialización se mantiene dentro de los niveles habituales. «Al 17 de junio, los productores habían comercializado 19,7 millones de toneladas de soja de la campaña 2025/26, volumen equivalente al 41% de la producción estimada», señaló. Según indicó, ese registro está levemente por debajo del observado en la campaña anterior, pero se ubica muy cerca del promedio de los últimos cinco años.
El punto central está en que no toda la soja vendida tiene precio definido. Del total comercializado, 9,6 millones de toneladas ya fueron pactadas con precio firme. Otras 10,1 millones se negociaron bajo la modalidad “a fijar”, una herramienta que permite entregar la mercadería y cerrar el valor más adelante.
Dentro de ese volumen, 2,2 millones de toneladas ya fijaron precio, pero todavía quedan 7,9 millones pendientes de definición. Eso representa cerca del 40% de la soja comercializada. La decisión refleja una conducta habitual en el negocio agrícola: vender una parte para cubrir necesidades financieras y conservar margen para capturar eventuales mejoras de precio.
El precio en pesos volvió a mejorar los incentivos
Para el consultor de RIA, Javier Preciado Patiño, el repunte del tipo de cambio fue el principal factor detrás del mayor movimiento comercial. El especialista explicó que, en términos de lo que recibe el productor medido en dólares, el valor actual se ubica en un nivel intermedio entre abril y mayo. Según detalló, en abril rondaba los US$315 por tonelada, en mayo llegó a US$340 y luego se ubicó cerca de US$325 o US$326.
La mejora más visible se dio en pesos. «Evidentemente, el factor que motiva las ventas es que una suba del precio en pesos estimula vender», afirmó Preciado Patiño. De todos modos, aclaró que no se trata de un comportamiento extraordinario para la campaña.
El consultor explicó que las ventas habían perdido ritmo cuando los valores se ubicaban cerca de $450.000 o $455.000 por tonelada. Con precios más próximos a $475.000 o $480.000, las operaciones volvieron a mejorar. Para el analista, ese movimiento está dentro de lo esperable para este tipo de mercado.
La soja sigue como reserva de valor
Costa también consideró que el tipo de cambio pudo haber influido en algunas decisiones de venta, aunque sin alterar la estacionalidad general de la campaña. «En todas las campañas existen factores que aceleran o retrasan la comercialización», sostuvo. Según el economista, el ritmo agregado no muestra un cambio relevante frente a los años anteriores.
El analista de granos de AZ-Group, Bruno Todone, coincidió en que la comercialización con precio continúa lenta pese a la mejora de las cotizaciones. «Sigue lenta la venta de soja, pese a que los precios que se ofrecen son superiores a los de la campaña pasada a igual fecha», afirmó. Para el especialista, el productor prioriza otros granos antes que desprenderse de la oleaginosa.
«El productor está tomando a la oleaginosa como reserva de valor y está vendiendo más maíz, más trigo y más girasol antes que la soja», explicó Todone. Esa conducta ayuda a entender por qué el volumen vendido con precio firme no crece al mismo ritmo que la mercadería disponible. También inciden las demoras de cosecha por cuestiones climáticas y las ventas anticipadas realizadas cuando regían menores alícuotas de derechos de exportación.
El mercado espera más movimiento hacia la siembra
La comercialización podría ganar dinamismo cuando los productores necesiten fondos para afrontar la próxima campaña agrícola. Todone estimó que ese mayor movimiento podría verse entre septiembre y octubre, período en el que suele aumentar la necesidad de liquidez para la siembra. Hasta entonces, la soja podría seguir funcionando como resguardo de valor para muchos establecimientos.
El escenario deja una combinación de incentivos y cautela. La suba del dólar mejoró el precio en pesos y empujó operaciones, pero no alcanzó para acelerar de manera marcada la venta con precio. Con más de US$13.300 millones en grano todavía sin comercializar, la evolución del tipo de cambio, los precios internacionales y las necesidades financieras del campo serán claves para el ritmo de las próximas decisiones.
