Faustino Oro atraviesa uno de los momentos más importantes de su joven carrera. Con apenas 12 años, el argentino se convirtió en el segundo Gran Maestro Internacional más joven de la historia, después de conseguir el título durante un torneo disputado en Cerdeña, Italia. El logro despertó elogios dentro y fuera del mundo del ajedrez, con reconocimientos de la Federación Internacional de Ajedrez y de figuras como Anish Giri, actual sexto del ranking mundial.

Mientras asimila el impacto de su nuevo título, Oro habló con ChessBase India sobre sus sensaciones, su rutina de entrenamiento y sus próximos objetivos. “Me siento muy, muy bien. Ahora soy GM, así que estoy muy feliz”, expresó el joven ajedrecista argentino. También reconoció que no imaginaba este presente cuando comenzó a jugar, aunque en los últimos años empezó a ver el título como una posibilidad concreta.

El trabajo detrás del récord

Oro dejó en claro que su ascenso no se explica solo por talento. En la entrevista, contó que entrena todos los días alrededor de seis horas, una exigencia poco habitual para su edad pero necesaria para competir al máximo nivel. “Hay mucho trabajo duro. Entreno todos los días como seis horas. Solo con talento no vas a llegar lejos”, afirmó.

El argentino ya había hecho historia en junio de 2024, cuando se convirtió en el Maestro Internacional más joven de todos los tiempos, con 10 años, 8 meses y 16 días. Ahora, con el título de Gran Maestro, volvió a quedar entre los nombres más precoces que dio el ajedrez mundial. Su actual ranking Elo, de 2.528 puntos, lo ubica en una zona de enorme proyección para su edad.

El próximo objetivo que se planteó es alcanzar los 2.600 puntos Elo, una barrera importante dentro del circuito internacional. Para lograrlo, deberá seguir enfrentando torneos exigentes y rivales de mayor experiencia. Aun así, Oro no esquiva las metas grandes y ya mira más allá del récord conseguido.

El sueño de ser campeón mundial

Cuando le preguntaron por su gran aspiración, Faustino fue directo. “Ser campeón mundial es mi sueño. Estoy lejos, aunque no tanto, pero hay mucho trayecto por delante”, señaló. La frase resume la mezcla de ambición y claridad con la que afronta su carrera.

Oro también habló del lugar que ocupa Sudamérica en el ajedrez internacional. Reconoció que la región “no es la más fuerte en ajedrez”, pero sostuvo que una de sus metas es inspirar a otros jugadores del continente. Su aparición, en ese sentido, ya funciona como una señal potente para nuevas generaciones.

La comparación con grandes figuras del deporte argentino tampoco tardó en aparecer. Garry Kasparov, una de las leyendas más importantes del ajedrez, lo apodó “Chessi”, en una combinación entre chess y Messi. El joven argentino recibió el apodo con simpatía y admiración.

La reacción al apodo “Chessi”

Oro contó que le gusta la comparación porque es fanático de Lionel Messi. “Me gusta el apodo porque me gusta él, lo veo jugar y soy un gran fan. Todavía no lo conocí, en algún punto espero hacerlo”, dijo. En un ping pong, además, no dudó en elegir al capitán de la Selección Argentina por encima de Cristiano Ronaldo.

El apodo refleja hasta qué punto su figura trascendió el ambiente especializado del ajedrez. La FIDE celebró su logro, jugadores de elite lo felicitaron y hasta personalidades ajenas al tablero, como Andrea Bocelli, destacaron su talento. A los 12 años, Oro ya dejó de ser solo una promesa para convertirse en una realidad seguida por todo el circuito.

Su desafío ahora será sostener ese crecimiento en una disciplina donde la precocidad puede abrir puertas, pero no garantiza el futuro. Faustino Oro ya entró en la historia del ajedrez argentino y mundial. Lo que viene, según sus propias palabras, apunta todavía más alto: llegar algún día a pelear por el título de campeón del mundo.