El caso del médico Pablo Ghisoni sumó un nuevo giro tras la denuncia del fiscal Jorge Ariel Bettini Sansoni, titular de la Fiscalía N.º 1 de Lomas de Zamora, quien imputó a Andrea Vázquez por «asociación ilícita» y otros delitos vinculados a la presunta manipulación de su hijo menor para acusar falsamente al padre por abuso sexual.

Según el escrito judicial, la presentación también incluye cargos por «falso testimonio calificado» e «instigación a la comisión del delito de falso testimonio». El fiscal sostiene que la acusación original avanzó gracias al accionar de una red de personas, agrupaciones y peritos presuntamente pagos que favorecieron el proceso judicial, incluso en detrimento de los cuestionamientos que intentaban desbaratarlo.

El detonante fue el video publicado por Thomas Ghisoni, de 20 años, quien confesó públicamente haber mentido en su adolescencia al acusar a su padre. En su testimonio, explicó que fue manipulado por su madre para sostener una denuncia sin sustento. La grabación, que se viralizó en redes sociales, reveló que el relato se mantuvo durante una década.

El médico obstetra, que había sido privado de su libertad por esa causa, estuvo más de dos años en una institución psiquiátrica y luego fue beneficiado con prisión domiciliaria. Recién en 2023 logró ser absuelto por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3, tras un proceso que incluyó un juicio oral en el que el fiscal decidió no formular acusación.

Funcionarios recusados y denuncias cruzadas

Para el fiscal Bettini Sansoni, el expediente fue parte de una maniobra más amplia. En su denuncia, advierte que hubo un patrón de comportamiento que consistía en denunciar, recusar o presionar a jueces y fiscales que no se alineaban con el reclamo impulsado por la madre. Además, subraya que se involucraron diversas organizaciones defensoras de la infancia y hasta se remitió documentación al Congreso Nacional.

En paralelo, se pidió dar intervención al Asesor de Incapaces, a la Justicia de Familia y al Centro de Protección de la Niñez, ya que Vázquez aún conviviría con un hijo menor, identificado como I.G., lo que generó un nuevo foco de preocupación para la justicia.

Los hechos se remontan a 2012, cuando los hijos de la expareja Ghisoni-Vázquez fueron asignados a la custodia paterna por orden del Tribunal de Familia N° 3 de Lomas de Zamora. La decisión fue ejecutada mediante un procedimiento poco habitual: la policía debió ingresar al domicilio materno para llevar a los menores con su padre.

Dos años después, dos de los chicos denunciaron a Ghisoni por abuso sexual, motivo por el cual regresaron a vivir con su madre. Solo el tercero, Francisco, decidió permanecer con su padre y no participar de las acusaciones. A partir de ese momento, se activó un proceso judicial que mantuvo al médico privado de su libertad durante más de tres años.

El juicio que puso fin a una década de separación

El juicio oral comenzó en agosto de 2023 y se desarrolló durante un mes. Estuvo a cargo del TOC N° 3, con los jueces Marcelo Hugo Dellaure, Luis Miguel Gabián y Claudio José Fernández. Tras analizar los testimonios, el tribunal absolvió a Ghisoni y a su hijo mayor Francisco de todos los cargos.

En declaraciones posteriores, Ghisoni expresó su conmoción por la confesión de Tomás. «Haber visto ese video me liquidó, me emocionó muchísimo», dijo en una entrevista televisiva. Según su relato, la denuncia original surgió como respuesta a un conflicto por el régimen de contacto. Tras una serie de acusaciones cruzadas, Vázquez habría iniciado su estrategia acusando al padre de violencia.

Durante años, la medida judicial que dispuso el retorno de los menores al hogar paterno nunca se concretó por la denuncia penal en su contra. «Desde 2016 no volví a ver a mis hijos», relató el médico. Ni siquiera Francisco, también imputado, pudo retomar el vínculo con sus hermanos.

«Uno es padre toda la vida», reflexionó Ghisoni, quien aseguró que está dispuesto a reconstruir la relación con Tomás, ahora adulto. «Eso es lo que voy a hacer. Vamos a empezar a transitar un nuevo camino», concluyó.