En el juzgado del Trabajo de la XI Nominación de Tucumán, a cargo de Sandra González, se dio lugar a la demanda de una trabajadora que denunció hechos de violencia y acoso sexual por parte de su empleador. La mujer se dio por despedida y la Justicia emitió un fallo a su favor.

La magistrada entendió que todas las conductas denunciadas por la empleada, acreditadas a lo largo del proceso, constituyeron una injuria de tal gravedad que tornó “imposible la continuidad del vínculo laboral”. Al no haber una notificación judicial previa al despido directo, la jueza consideró, en base al mandato constitucional y convencional, dar lugar a la demanda.

Las pericias psicológicas, que evidenciaron un cuadro de estrés postraumático, fueron esenciales para el fallo. Asimismo, se valoró la declaración de la trabajadora, conforme a los estándares internacionales, reconociendo la carga emocional y las dificultades probatorias del caso.

Con esta decisión, el Poder Judicial de Tucumán reafirmó la obligación de analizar los casos de violencia laboral y sexual con perspectiva de género, indispensable para el pleno ejercicio de los derechos de las mujeres.