Un preso acusado en una causa por drogas sorprendió a un tribunal federal de Córdoba al pedir que no le otorgaran la libertad. Se trata de Augusto Manuel Pacicco, un técnico en emergencias médicas de 39 años que llegó a juicio por haber intermediado en la venta de pequeñas dosis de cocaína en la localidad de Embalse. Durante la última audiencia, presentó una carta escrita de puño y letra en la que solicitó continuar detenido.

El caso fue tratado por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 3 de Córdoba, que analizaba una posible condena de ejecución condicional. Esa alternativa le habría permitido recuperar la libertad, ya que no tenía antecedentes y la pena solicitada no superaba los tres años de prisión. Sin embargo, el propio imputado pidió cumplir la condena dentro de la cárcel.

La carta que sorprendió al tribunal

En el escrito, Pacicco afirmó que no se sentía preparado para volver a la vida en libertad. «No me siento apto para reinsertarme en la sociedad», sostuvo ante los jueces. También pidió continuar con tratamiento psicológico y psiquiátrico antes de recuperar la libertad.

El acusado explicó que no quería salir con obligaciones que luego no pudiera cumplir. Según planteó, temía incumplir las reglas de conducta, quedar nuevamente en situación de captura y volver a atravesar problemas judiciales. «Salir y no deber ni un día me parece apropiado», expresó en la carta.

La presentación sorprendió tanto al tribunal como a su defensa. Su abogado, Rodrigo Altamira, intentó convencerlo de aceptar una condena en suspenso y recuperar la libertad. También advirtió sobre los riesgos de permanecer detenido, pero el acusado mantuvo su postura.

Una causa marcada por la adicción

Durante el juicio, la fiscalía sostuvo que Pacicco actuaba como intermediario entre consumidores y vendedores de cocaína. Según la acusación, indicaba a quién comprarle o acercaba compradores a quienes vendían pequeñas cantidades de droga. A cambio, recibía algunos gramos como «comisión», que luego consumía.

El propio acusado habló sobre su historia de consumo durante una audiencia anterior. Dijo que usaba cocaína desde los 19 años y vinculó su adicción con la pérdida de familiares cercanos. También contó que perdió su trabajo, quedó en situación de calle y fue detenido en el marco de una investigación por narcomenudeo.

La Fiscalía Federal N° 1 de Córdoba, a cargo de Maximiliano Hairabedian, había pedido una pena de dos años de prisión. La defensa buscaba que la condena quedara en suspenso para que pudiera salir en libertad. El auxiliar fiscal Maximiliano Aramayo no se opuso a esa posibilidad, por lo que el pedido del acusado modificó el escenario.

La decisión judicial

Después de escuchar su última palabra, el tribunal resolvió condenar a Pacicco a dos años de prisión de cumplimiento efectivo. La decisión quedó en línea con el pedido que el propio imputado había presentado por escrito. Los jueces intervinientes fueron Facundo Zapiola, Cristina Giordano y José Camilo Quiroga Uriburu.

En la misma causa también fueron condenadas otras personas vinculadas a la investigación. La vendedora para la que Pacicco habría intermediado recibió una pena de cuatro años y medio de prisión. En tanto, el proveedor que conseguía la cocaína desde Orán, Salta, y la trasladaba por encomienda fue condenado a seis años de cárcel.

La investigación comenzó en el fuero provincial y luego pasó a la Justicia federal. En el expediente intervinieron la Fuerza Policial Antinarcotráfico, Gendarmería Nacional y fiscales especializados en causas de drogas. El caso dejó una imagen poco habitual: un acusado que, ante la posibilidad de salir en libertad, pidió seguir preso para intentar completar su tratamiento y no volver a quedar atrapado en el mismo circuito.