La startup argentina Amnova Biotech trabaja en un hidrogel experimental diseñado para aplicarse directamente sobre el músculo cardíaco lesionado después de un infarto. El compuesto utiliza material proveniente de la membrana amniótica de la placenta y busca generar un entorno que favorezca la reparación del tejido. El desarrollo ya atravesó pruebas celulares y actualmente se encuentra en etapa preclínica, por lo que todavía deberá superar nuevas evaluaciones antes de poder estudiarse en seres humanos.

La compañía está encabezada por Pilar Ferrer, bióloga de 25 años egresada de la Universidad Favaloro, junto con Mariano Berra, Daniela Olea, biotecnóloga e investigadora del Conicet, y Alejandro Berra, bioquímico. El proyecto comenzó en noviembre de 2023 como parte del trabajo doctoral de Ferrer y posteriormente evolucionó hacia una empresa biotecnológica.

Amnova Biotech recibió inversión privada y también financiamiento de CITES, el fondo del Grupo Sancor Seguros orientado a empresas científico-tecnológicas. El objetivo del equipo es continuar el desarrollo preclínico y avanzar posteriormente con las instancias regulatorias necesarias para iniciar estudios en pacientes.

Cómo funciona el hidrogel desarrollado en Argentina

Después de un infarto, una parte del músculo cardíaco puede sufrir daños permanentes. El corazón adulto posee una capacidad muy limitada para regenerar el tejido perdido, por lo que la zona lesionada puede ser reemplazada por tejido cicatricial. Ese proceso puede afectar posteriormente el funcionamiento del órgano y contribuir al desarrollo de complicaciones como insuficiencia cardíaca o arritmias.

El hidrogel de Amnova Biotech fue diseñado para ser administrado de manera localizada en esa región dañada. Su materia prima proviene de la membrana amniótica de la placenta, aunque el producto no utiliza células madre.

«Esto es sin células madre, solo la matriz. Un tejido tiene células y un soporte: usamos el soporte», explicó Ferrer. La propuesta consiste en aprovechar esa matriz como una estructura capaz de proporcionar condiciones favorables para las células presentes en el tejido cardíaco.

El equipo describe al material como una especie de «andamio» biológico. La intención es que ese entorno facilite procesos de reparación y contribuya a preservar la funcionalidad del corazón después de la lesión. La eficacia y seguridad de ese mecanismo todavía deben ser demostradas en las diferentes etapas experimentales y clínicas.

El desarrollo se prueba en animales

Después de completar ensayos celulares, los investigadores avanzaron hacia estudios preclínicos con animales. Ferrer indicó que el hidrogel fue probado en ovejas y que el equipo registró cambios favorables durante un período de seguimiento de 28 días.

La elección de esta etapa permite analizar cómo se comporta el compuesto dentro de un organismo antes de evaluar su posible utilización en personas. También resulta necesaria para estudiar variables como seguridad, respuesta del tejido, duración del material y posibles efectos adversos.

Ferrer reconoció que trabajar con un producto derivado de tejido humano implica dificultades adicionales para su desarrollo y estandarización. El equipo proyecta comenzar durante 2027 el recorrido regulatorio necesario para avanzar hacia la investigación clínica.

Según las estimaciones de la startup, podrían necesitar aproximadamente dos años antes de comenzar los primeros ensayos en seres humanos. A partir de entonces deberían desarrollarse las sucesivas fases clínicas requeridas para determinar seguridad y eficacia.

El hidrogel permanece, por lo tanto, como una tecnología experimental y todavía no constituye un tratamiento disponible para pacientes que sufrieron un infarto. Su avance dependerá de los resultados preclínicos, las evaluaciones regulatorias y, posteriormente, de los estudios clínicos necesarios para comprobar si los efectos observados pueden trasladarse de manera segura al tratamiento cardiovascular en humanos.