La hija de Bill Gates quedó bajo sospecha por un presunto fraude que podría llevarla a prisión
Phoebe Gates, hija del cofundador de Microsoft Bill Gates, quedó en el centro de una controversia por presuntas irregularidades en Phia, la plataforma de compras con inteligencia artificial que creó junto con Sophia Kianni. Investigaciones periodísticas sostienen que el servicio habría utilizado una técnica conocida como cookie stuffing para atribuirse ventas online que en realidad no había generado y cobrar las correspondientes comisiones. De comprobarse que existió una maniobra deliberada, especialistas citados por medios estadounidenses plantearon que el caso podría tener consecuencias penales.
Por el momento, no se informó sobre una acusación penal formal ni una condena contra Gates o su socia. La posibilidad de una pena de prisión depende de que una eventual investigación determine que existió fraude, que las responsables conocían el funcionamiento del sistema y que actuaron intencionalmente para obtener dinero mediante engaño. En Estados Unidos, determinadas maniobras de fraude electrónico pueden recibir penas elevadas, aunque la sanción concreta depende de las características de cada expediente.
La controversia comenzó después de que Bloomberg informara que Phia habría incorporado automáticamente sus propios identificadores de afiliación durante compras realizadas por usuarios. De esta manera, la compañía podía aparecer registrada como responsable de una venta y obtener una comisión aunque el cliente hubiera llegado al comercio por otro camino.
Qué es el mecanismo que quedó bajo investigación
Phia fue lanzada en 2025 como una herramienta para comparar precios y localizar ofertas de indumentaria mediante inteligencia artificial. Parte de sus ingresos proviene de programas de afiliados, un modelo habitual en internet mediante el cual una plataforma recibe dinero cuando deriva a un usuario hacia un comercio y este finalmente concreta una compra.
El problema aparece cuando el identificador utilizado para determinar quién originó la operación se incorpora sin que exista esa derivación real. La práctica conocida como cookie stuffing consiste precisamente en colocar una cookie de afiliación en el navegador del usuario para atribuir una venta a determinado intermediario aunque este no haya participado efectivamente en la decisión de compra.
Benjamin Edelman, especialista en publicidad digital citado por Gizmodo, sostuvo que las normas habituales de los programas de afiliados exigen una interacción genuina para reconocer una comisión. Según los reportes sobre Phia, la extensión habría abierto pestañas en segundo plano e incorporado su código durante determinadas operaciones.
La compañía atribuyó inicialmente el comportamiento cuestionado a un «error de software» y aseguró que había sido corregido. Sin embargo, nuevas informaciones sobre comunicaciones internas volvieron a poner el foco sobre cuánto conocían las fundadoras acerca del mecanismo.
Mensajes internos complicaron la explicación inicial
Bloomberg informó posteriormente sobre mensajes internos de Slack que indicarían que Gates y Kianni estaban al tanto desde varios meses antes de una función relacionada con la colocación automática de cookies. En una conversación atribuida a diciembre de 2025, Gates habría preguntado si el sistema estaba funcionando en todos los sitios. Y así aumentar la monetización del volumen de compras procesado por la plataforma.
Otro mensaje atribuido a Kianni habría sido enviado después de que un programador advirtiera sobre posibles problemas con las reglas de afiliación. Según la información publicada, la empresaria respondió favorablemente a mantener activa la función. Estas comunicaciones son uno de los elementos utilizados por los reportes para cuestionar que todo se haya originado en una falla técnica desconocida por las responsables de la compañía.
También se registró un cambio importante en los ingresos de Phia después de la desactivación del sistema. Bloomberg indicó que la plataforma pasó de obtener alrededor de USD 80.000 diarios a registrar entre USD 10.000 y USD 28.000 por jornada. Esa caída no demuestra por sí sola la existencia de un delito, pero muestra el peso que las operaciones cuestionadas tenían sobre los ingresos.
La plataforma fue además suspendida de Impact.com, un servicio que conecta comercios con programas de afiliados. La decisión constituye una de las consecuencias concretas conocidas hasta el momento.
Por qué aparece la posibilidad de una pena de prisión
Especialistas legales citados por medios estadounidenses señalaron que, si se comprobara que hubo una maniobra intencional para obtener dinero mediante información falsa transmitida electrónicamente, las autoridades podrían analizar figuras vinculadas con el fraude electrónico federal, conocido como wire fraud. Ese delito contempla penas máximas que pueden alcanzar los 20 años de prisión en determinados casos.
Esto no significa que Gates enfrente actualmente esa condena ni que vaya necesariamente a ser procesada bajo esa figura. Para llegar a esa instancia debería existir primero una investigación formal. Luego, reunir pruebas sobre su participación personal y demostrar el elemento intencional exigido por la legislación estadounidense.
Los informes mencionaron como antecedente el caso del empresario tecnológico Shawn Hogan. Fue condenado en 2014 a cinco meses de prisión federal por un esquema de cookie stuffing relacionado con eBay que involucró millones de dólares. La existencia de aquel proceso muestra que estas prácticas pueden adquirir relevancia penal, aunque no determina cómo sería tratado eventualmente el caso de Phia.
La situación de Phoebe Gates dependerá ahora de las acciones que puedan adoptar las plataformas afectadas. También los comercios que hayan pagado comisiones y, eventualmente, las autoridades estadounidenses. Hasta entonces, las irregularidades denunciadas permanecen bajo el terreno de las investigaciones periodísticas y las posibles consecuencias penales son todavía hipotéticas.
