Un fuerte estruendo interrumpió la oración del viernes en un complejo policial de Kohat y desató una situación de extrema tensión. Un vehículo cargado con explosivos había embestido el lugar mientras la mezquita estaba llena de fieles, y poco después comenzó un tiroteo entre los atacantes y los agentes que custodiaban el predio.

El episodio ocurrió en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, al noroeste de Pakistán. Según explicó Zulfiqar Hameed, jefe de la Policía provincial, además del agresor que utilizó el vehículo, al menos otros dos hombres armados intentaron ingresar al complejo y se enfrentaron con las fuerzas de seguridad.

La explosión provocó graves daños en las instalaciones y derrumbó parte del muro exterior. Las imágenes difundidas desde el lugar mostraron una columna de humo sobre la zona, mientras residentes aseguraron que la detonación se escuchó a varios kilómetros de distancia.

El ataque dejó al menos 16 personas muertas, entre ellas cinco policías, mientras que varias personas resultaron heridas. Las fuerzas de seguridad desplegaron un operativo para controlar el área y los equipos de rescate trabajaron para asistir a las víctimas.

Uno de los agresores murió durante el enfrentamiento, según informó un agente que participó del operativo. Las tareas de seguridad y rescate continuaban en el lugar mientras las autoridades buscaban determinar cómo se desarrolló el ataque.

El presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, expresó sus condolencias por las víctimas y envió sus mejores deseos para la recuperación de los heridos. Hasta el momento, no se había informado una reivindicación del atentado.

Kohat se encuentra en Khyber Pakhtunkhwa, una provincia fronteriza con Afganistán que en los últimos años registró numerosos episodios de violencia vinculados con grupos insurgentes. El ataque se produjo en medio de un contexto de creciente preocupación por la seguridad en esa región.