En febrero, los grandes supermercados experimentaron una caída del 13% en las ventas. Una disminución más pronunciada que la registrada en enero, según un informe de la consultora de consumo Scentia. La pérdida de poder adquisitivo del salario y el fin de los acuerdos de precios contribuyeron a agravar la crisis en este sector.

En enero, ya se había observado un retroceso del 8% interanual en las ventas de supermercados, marcando el primer declive en más de dos años. La tendencia negativa se intensificó en febrero, con una caída del 13% en las ventas minoristas en las grandes cadenas. Durante las primeras dos semanas del mes, la disminución fue del 13,4%. Y, aunque la tercera semana mostró una baja del 12%, los datos de la última semana aún no han sido procesados.

La crisis se refleja en la pérdida de valor en los tickets, el crecimiento de segundas y terceras marcas, y el aumento de promociones y ofertas en los supermercados. La tendencia hacia los comercios de proximidad y la preferencia por otras marcas también se han intensificado, marcando un cambio en los hábitos de compra. Los consumidores optan por realizar compras más frecuentes con menos unidades por ticket para cuidar sus gastos.

Este cambio de tendencia implica un perjuicio económico para los consumidores, sumándose a la pérdida de salario real en Argentina. Aunque los comercios de proximidad son más convenientes en distancia, suelen ser más caros que las grandes cadenas. Además, al privarse de realizar una única compra mensual, los clientes son más afectados por la variación intersemanal de la inflación.