A un mes del fin de los controles cambiarios, el dólar se mantuvo por debajo de los $1.200 en todas sus cotizaciones y consolidó una tendencia hacia la estabilidad. El resultado, según el Gobierno nacional, marca un punto a favor en el proceso de desinflación y orden macroeconómico.

Desde la implementación del nuevo esquema de bandas el pasado 11 de abril, el mercado mostró señales de unificación en los distintos tipos de cambio. Sin intervención oficial, el billete estadounidense operó con márgenes estrechos y sin sobresaltos.

La banda de flotación, con un piso de $1.000 y un techo de $1.400, dejó al dólar más cerca del mínimo que del máximo. El mayorista, que rige para el comercio exterior, cerró este viernes a $1.136, con una suba del 5,3% desde la última jornada con cepo.

A pesar de que el alza duplicó el nivel de inflación mensual, su impacto sobre los precios se mantuvo contenido. Para que el Banco Central pueda comprar reservas en el mercado, el dólar debería retroceder al menos un 12,7%.

Menos presión, menos brecha

El dólar minorista, ahora libre de impuestos, promedió $1.166 en los bancos. Esto implica una baja del 19% respecto al valor que tenía el dólar ahorro antes del levantamiento del cepo. La apertura formal para la demanda también impactó sobre el dólar blue, que cayó $200 en un mes y quedó en $1.175.

La brecha cambiaria se redujo a niveles mínimos. Hoy es del 3,4% entre el dólar informal y el mayorista, cuando antes de las elecciones de 2023 superaba el 200%. El contraste marca el cambio de clima financiero desde la implementación del nuevo esquema.

El comportamiento del mercado cambiario en este primer mes dista del desorden que dominó los años de cepo. Durante los últimos períodos de controles, entre 2011-2015 y 2019-2025, el dólar blue fue la referencia de facto para gran parte de la economía informal. Ahora, su peso como indicador comienza a diluirse.

Desde el Ministerio de Economía y el Banco Central sostienen que la consolidación de la banda cambiaria, junto a la decisión de no intervenir, está alineada con los objetivos de fortalecer reservas, mantener anclada la inflación y reducir la volatilidad del tipo de cambio.