El sacudón del dólar tras las elecciones en Buenos Aires, con una cotización consolidada por encima de los $1.400, impactó de lleno en los combustibles. En los surtidores de todo el país se registraron nuevos aumentos de la nafta y el gasoil, aunque las empresas ya no comunican oficialmente los incrementos.

Desde agosto, las petroleras dejaron de informar los cambios en los precios. El sistema de “micropricing” que implementó YPF —con variaciones a lo largo del día y en más de 170 corredores geográficos— hizo que desapareciera un valor de referencia unificado. Así, lo que antes era transparente gracias a la aplicación oficial “Precios en Surtidor”, hoy se convirtió en un mercado opaco, sin registros centralizados.

Subas que rondan el 5%

El último dato oficial sobre combustibles data de julio. Desde entonces, ni el Gobierno ni las cámaras de estaciones de servicio lograron trazar con precisión la evolución de los precios. Sin embargo, el portal especializado Surtidores calculó que en los últimos 45 días las naftas y el gasoil aumentaron entre un 5% y un 6%.

La situación no se limita a YPF: Shell, Axion y Puma Energy también aplicaron incrementos sin comunicar oficialmente. En el caso de Shell, incluso atraviesa un proceso de venta de su red local, mientras que Puma Energy depende de la multinacional Trafigura, que busca capitalizar la volatilidad del mercado.

Un atraso en la paridad internacional

Fuentes del sector reconocen que antes de las elecciones bonaerenses la nafta argentina estaba un 8% por debajo de la paridad internacional. Tras la corrida cambiaria, ese atraso se amplió a un 14%. El desfasaje responde al desfase entre los costos de producción y el traslado a los consumidores, en un contexto de menor poder adquisitivo y caída del consumo.

Según datos oficiales, en julio las ventas de combustibles cayeron 1,2% interanual, cortando cuatro meses consecutivos de crecimiento. El enfriamiento de la economía empuja a los consumidores a buscar opciones más baratas: la nafta súper y el GNC se perfilan como alternativas frente a la premium, que hoy cuesta hasta un 20% más.

Factores detrás de las subas

El precio de los combustibles en Argentina depende de cuatro variables clave: el valor internacional del petróleo, la cotización del dólar, el costo de los biocombustibles que se mezclan en las refinerías y la carga impositiva.

El conflicto en Medio Oriente, con la guerra entre Israel e Irán, disparó el precio internacional del crudo en junio. En julio, la escalada del dólar en Argentina terminó de complicar el escenario. Las refinadoras locales, conscientes de la fragilidad de la demanda interna, optaron por aplicar aumentos graduales en lugar de trasladar de golpe toda la volatilidad.