Una nueva edición del ranking internacional elaborado por la consultora británica QS reveló un retroceso generalizado de las universidades argentinas en el escenario académico global. De las 18 instituciones que ingresaron en la lista 2025, apenas tres mejoraron su posición, doce descendieron, dos se mantuvieron sin cambios y una fue incluida por primera vez.

A pesar de haber bajado del puesto 71° al 84°, la Universidad de Buenos Aires (UBA) continúa como la única de América Latina entre las cien mejores del mundo. La caída, aunque significativa, no le impidió consolidarse como líder regional, tras la salida de referentes históricos como la Universidad de São Paulo (USP), la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Detrás de la UBA se ubican la Universidad Nacional de La Plata, que avanzó del puesto 534 al 458; la Universidad Católica Argentina (UCA), que cayó del 481 al 517; y la Universidad Austral, que mejoró levemente al pasar del 524 al 519. Otras universidades como la de Palermo, Córdoba, Belgrano y la UADE también figuran en el ranking, aunque con posiciones más relegadas. Esta última ingresó por primera vez en el listado, ocupando el rango 1001-1200.

El informe destaca que, si bien la UBA lidera en seis indicadores evaluados por QS —incluyendo reputación académica y empleabilidad—, la debilidad estructural del sistema científico argentino sigue impactando de manera negativa en los resultados globales. La categoría “Citas por artículo”, que mide la visibilidad y el impacto de las publicaciones científicas, es la más baja para el país: ninguna universidad nacional figura entre las mil primeras en ese ítem.

La crisis del sistema científico y sus consecuencias

Según la medición de QS, uno de los factores más determinantes en el deterioro de las posiciones argentinas es la falta de respaldo estatal. Entre otras medidas, se señala la interrupción de contratos con editoriales científicas internacionales, lo que ha limitado seriamente el acceso de los investigadores argentinos a publicaciones clave.

En diálogo con medios nacionales, fuentes de la UBA advirtieron que «la interrupción abrupta de todos los programas que dependían del Gobierno nacional dejó a las universidades sin capacidad de acción ni posibilidades de planificación». En este contexto, también se cancelaron suscripciones a bases de datos científicas esenciales, dificultando aún más la producción académica.

El propio vicepresidente senior de QS, Ben Sowter, remarcó que «las universidades públicas argentinas se enfrentan a crecientes presiones en materia de financiación, cambios en las necesidades sociales y resultados estudiantiles desiguales». Aunque elogió el papel sostenido de la UBA como referente regional, advirtió que «revertir la tendencia a la baja requiere abordar con urgencia las deficiencias estructurales del sistema».

Un contexto global cada vez más competitivo

El ranking de QS es uno de los más influyentes del mundo y se basa en indicadores como la reputación académica, la empleabilidad de los graduados, la proporción entre profesores y estudiantes, y la producción científica. Este año, participaron más de 8.000 instituciones, frente a las 5.000 del año anterior, lo que da cuenta de un aumento significativo en la competencia global.

A nivel internacional, el primer puesto fue para el Massachusetts Institute of Technology (MIT), seguido por el Imperial College London. Stanford subió al tercer lugar, mientras que Oxford y Harvard completan el top 5.

Dentro del sistema universitario argentino, solo la UBA muestra cifras destacadas en empleabilidad, ubicándose en el puesto 12 a nivel mundial, y en reputación académica, alcanzando la posición 34. No obstante, en otros indicadores clave, como producción científica y redes internacionales de investigación, la caída es notoria.

Las privadas también en retroceso

Entre las universidades privadas, la UCA continúa siendo la mejor posicionada, destacándose por su relación profesor-alumno. En palabras de su rector, Miguel Ángel Schiavone, «la mejora continua de la calidad educativa, innovación pedagógica y el impacto de nuestras investigaciones se reflejan en el reconocimiento académico y entre empleadores».

La Universidad Austral, en tanto, fue señalada como la institución privada con mejor reputación entre empleadores. «Ser ubicados entre las más destacadas de la región es un gran reconocimiento», afirmó su rector, Julián Rodríguez.

En el caso de la Universidad de Palermo, su vicerrector Matías Popovsky celebró que hayan sido nuevamente reconocidos como «la universidad número uno de Argentina en estudiantes internacionales».

Una señal de alerta para el sistema universitario argentino

La edición 2025 del ranking QS refuerza una señal que la CWUR anticipó hace unos años: sin inversión sostenida, sin acceso a fuentes internacionales de información y sin políticas de fortalecimiento de la investigación, las universidades argentinas seguirán perdiendo lugar en la escena global. La resiliencia de la UBA no alcanza para compensar un sistema que, en términos generales, se encuentra en retroceso.