Un equipo de investigadores liderado por James Wray, del Instituto de Tecnología de Georgia, identificó una montaña de 21 kilómetros de diámetro en Marte que podría ser un volcán. La estructura, ubicada en el borde sureste del cráter Jezero —la misma región donde trabaja el rover Perseverance de la NASA desde 2021— fue bautizada como «Jezero Mons» y está bajo análisis como posible fuente de actividad volcánica reciente en el planeta rojo.

Este descubrimiento fue publicado en la revista científica Communications Earth & Environment, donde los autores sostienen que podría tratarse del primer volcán cuya edad se determine con precisión fuera de la Tierra. La superficie del monte muestra indicios de haber estado compuesta por ceniza volcánica poco consolidada, y su forma coincide con la de los conos compuestos típicos de nuestro planeta, formados por erupciones sucesivas de lava y cenizas.

Las imágenes satelitales revelaron que Jezero Mons está cubierto por un material fino, de baja inercia térmica, lo que indica su capacidad limitada para retener el calor. Esta característica refuerza la hipótesis de que se trate de cenizas volcánicas, mientras que el patrón estructural remite a volcanes como los que se encuentran en la Tierra.

«Una interpretación volcánica parece ser la más consistente con las observaciones», sostuvo Wray en diálogo con medios científicos. Y aunque aclaró que no se puede confirmar sin estudios directos, señaló que «es el caso más sólido que podemos plantear sin caminar sobre su superficie».

El vínculo con Perseverance y su recorrido por Marte

Desde su llegada al cráter Jezero, en febrero de 2021, el rover Perseverance ha recolectado muestras de rocas que podrían contener huellas de vida microscópica antigua. Algunas de esas rocas presentan señales típicas de actividad volcánica, y los científicos ahora evalúan si ese material provino de Jezero Mons.

Según los modelos actuales, la montaña pudo haber arrojado cenizas y fragmentos que alcanzaron el lecho del cráter, incluso la zona exacta donde descendió el rover. Si eso se confirma, las muestras ya recolectadas por la misión podrían incluir vestigios directos de un volcán marciano.

Entre las pruebas clave que respaldan esta hipótesis figuran estructuras que se asemejan a flujos de lava descendiendo por las laderas del monte. Además, la textura superficial sugiere material suelto de origen ígneo, mientras que la distribución de cráteres de impacto permite estimar su edad en aproximadamente mil millones de años, un período relativamente reciente en la escala geológica de Marte.

El equipo de científicos —integrado también por Sara C. Cuevas-Quiñones, Frances Rivera-Hernández y Jacob B. Adler— remarcó en el estudio que si el origen volcánico se confirma, la datación por radioisótopos de las muestras marcianas podría dar lugar a una medición precisa de la edad del volcán, algo nunca antes logrado fuera de la Tierra.

¿Una confirmación posible?

Pese a los avances, todavía existen elementos que mantienen el debate abierto. La cima de Jezero Mons posee una depresión irregular que podría corresponder tanto a un cráter de colapso volcánico como a un impacto meteorítico. La erosión también complica la tarea de establecer su antigüedad exacta.

La posibilidad de que el rover se dirija hasta Jezero Mons es baja, según explicó el propio Wray. «Están yendo hacia el oeste, porque allí hay rocas muy antiguas que también resultan de gran interés. No los culpo», ironizó, reconociendo las limitaciones de la misión actual.

Las muestras que podrían cambiar todo

Las rocas recolectadas por Perseverance están almacenadas en cápsulas en la superficie marciana, a la espera de la futura misión Mars Sample Return, que intentará traerlas a la Tierra en la próxima década. Si alguna de esas muestras contiene material originado en Jezero Mons, podría permitir la primera datación exacta de un volcán en otro planeta.

Para la NASA, este tipo de hallazgos no solo reconfigura el entendimiento sobre la historia volcánica de Marte, sino que abre la puerta a encontrar otros volcanes ocultos en su superficie. Confirmar la hipótesis de Jezero Mons representaría un hito para la geología interplanetaria y un paso más hacia la comprensión de la evolución térmica del interior marciano.