Estudiantes de Tafí Viejo desarrollaron una impresora 3D con residuos tecnológicos
En la Escuela Técnica Profesor Rafael Marino de Tafí Viejo, estudiantes de quinto, sexto y séptimo año, desarrollaron una impresora 3D con residuos tecnológicos. El profesor Miguel López, a través de un enfoque práctico, trabaja con sus alumnos en un laboratorio donde realizan ejercicios y prácticas que complementan su educación teórica, lo denominan «aula maker».
Según comentó el estudiante Pablo Valdés, «la contribución más reciente ha sido la creación de impresoras 3D a partir de materiales reutilizados, como CPUs obsoletos. Utilizamos motores de CD de estos CPUs para construir los ejes de nuestras impresoras, aprovechando al máximo los recursos disponibles. Además, hemos rescatado una gran cantidad de componentes electrónicos que suelen ser costosos y los hemos puesto al alcance de todos». La impresora 3D, que llevará el nombre «Nuñez» en honor a un antiguo director, promete no solo cambiar la forma en que los estudiantes aprenden, sino también hacer una diferencia en la sociedad al crear juguetes y objetos útiles para quienes más los necesitan.
Uno de los estudiantes que participó en la creación del artefacto explicó que el origen de la idea fue gracias a que el joven realizó una visita al Centro de Interpretación Ambiental y Tecnológico (CIAT), «vi una montaña enorme de electrodomésticos en desuso que me llamó mucho la atención», manifestó. «La idea surgió gracias a un grupo de guardianes ecológicos que está encargado de incentivar a los jóvenes a separar la basura, reciclar, etc. Conforme pasaron los años, llegué a la escuela técnica y me sumé a un proyecto de 200 horas con la idea en la cabeza de ayudar al medio ambiente. Entonces, decidí hacer una impresora 3D con lectores de cd’s de computadoras reciclados», expresó el joven.
No es la primera vez que el CIAT y la escuela técnica trabajan en proyectos conjuntos. Sofía Solórzano, directora de Medio Ambiente de la Municipalidad de Tafí Viejo, señaló que «desde hace dos años, los estudiantes pueden realizar sus prácticas profesionales trabajando en el predio»
La impresora 3D aún no funciona en su totalidad y el grupo de estudiante trabaja para resolver algunas fallas. No obstante, Valentino y sus compañeros ya definieron su destino: «Será para fines sociales como marcos de anteojos que es algo que muchos no se pueden permitir; prótesis para humanos y animales; y juguetes para niños». Los estudiantes que llevaron a cabo este proyecto fueron Valentino Carrio, Maximiliano Colombres, Hernán Pérez, Pablo Valdéz y Lucas González.
