La mejora del salario promedio frente a los bienes de consumo masivo empieza a sentirse. Según un informe de Coninagro, en el último año el poder adquisitivo de los trabajadores formales creció por encima de la inflación, lo que permitió a muchas familias acceder a más productos esenciales que en 2024.

El análisis, basado en datos del Ripte (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables), muestra que entre marzo del año pasado y el mismo mes de 2025 los ingresos formales aumentaron un 93%, frente a una inflación acumulada del 56%. En valores constantes, el salario promedio pasó de $1.131.211 a $1.401.427 en un año.

Esa recuperación impactó directamente en la capacidad de compra. Por ejemplo, hoy un trabajador formal puede adquirir 613 kilos de yerba mate, frente a los 356 kilos que podía comprar en marzo del año pasado. La mejora, del 72%, es la más alta del informe y está vinculada a la baja en el precio que reciben los productores del norte, una situación que generó tensión política en Misiones.

Sectores favorecidos

También hubo subas significativas en otros alimentos clave. En leche, el poder de compra subió 57%: de 583 a 917 sachets por salario. En aceite de girasol, el incremento fue del 49%, con 353 botellas de 1,5 litros frente a las 237 de hace un año. El pan mostró una mejora del 28%, pasando de 319 a 409 kilos, y los huevos subieron un 33%, con 390 paquetes de media docena contra los 293 del año pasado.

Incluso en cortes como el asado —uno de los productos más sensibles al bolsillo— se registró una mejora, aunque más moderada: de 111 a 130 kilos, un aumento del 16,4%.

El informe también resalta que estas mejoras se dan en un contexto de inflación en baja. Según el INDEC, abril cerró con una suba del 2,8%, menor al 3,8% de marzo y al 3,2% que preveía el mercado. El acumulado en lo que va del año se ubica en 11,6%, con una variación interanual del 47,3%.

Sectores de lenta recuperación

Sin embargo, no todos ganan. Mientras los salarios se recuperan, los productores enfrentan dificultades. La caída de precios en origen, sumada a los costos crecientes, golpea a las economías regionales. Productos como la cebolla, la naranja, el arroz o el azúcar registraron pérdidas reales de hasta el 50% en un año. El caso de la yerba es emblemático: más accesible para el consumidor, pero menos rentable para el productor.

El informe de Coninagro advierte que esta brecha entre lo que pagan los consumidores y lo que reciben los productores podría afectar la sustentabilidad de ciertas cadenas productivas si no hay una recomposición acorde. Por ahora, el salario formal mejora, pero la tensión se traslada a los que están detrás del mostrador.