El Gobierno de Javier Milei extenderá a todas las provincias de la Argentina la quita de subsidios en tarifas de energía que anunció la semana pasada para countries, barrios cerrados como Nordelta y clubes de campo del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Es decir, esas zonas pagarán más caro por la electricidad y el gas natural que consuman.

La iniciativa representa una profundización del recorte del gasto público, aunque focalizada en sectores de ingresos altos. Se trata de uno de los compromisos asumidos en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y de una medida que, destacan funcionarios del área energética, no fue implementada durante el kirchnerismo.

La Secretaría de Energía, a través de la Subsecretaría de Planeamiento Energético, incorporará en los próximos días un nuevo criterio de exclusión dentro del esquema actual de segmentación por ingresos a través de una serie de disposiciones que serán publicadas en el Boletín Oficial. Los usuarios que residan en zonas de elevado poder adquisitivo o donde se paguen expensas significativamente altas perderán automáticamente la bonificación.

La energía cuesta, y quien pueda pagarla, debe hacerlo, había expresado el vocero presidencial, Manuel Adorni, tras el anuncio realizado días atrás. “En el caso de los countries y barrios cerrados, se detectaron consumos eléctricos similares a los de una PYME, que duplican y hasta triplican el promedio nacional (250 kwh mensuales)”, indicó el Ministerio de Economía en un comunicado sobre la quita de subsidios a más de 15.000 usuarios de AMBA.

El Gobierno también evalúa definir un nuevo esquema de subsidios antes de fin de año, con el objetivo de concentrar la ayuda en los sectores más vulnerables. Este cambio permitiría avanzar hacia una desregulación total del sistema eléctrico.