El presidente Javier Milei busca elevar la alícuota de derechos de exportación a la soja y sus derivados del actual 31 al 33 por ciento, por medio de la «Ley ómnibus», que ingresó este miércoles a la Cámara de Diputados. Pero la suba no es solo para esos productos, sino también para la industria. Además, debido al artículo que le delega facultades, el mandatario podría hacerlo cuando quisiera, sin pasar por el Congreso, hasta el final de su gobierno.

Según el artículo 200 de la mencionada iniciativa, los productos que hoy no tienen derechos de exportación pasarán a tributar un 15%. En ese punto quedarán alcanzados productos de economías regionales que no tenían esa presión impositiva o que bajaron a 0% en septiembre pasado por una decisión del exministro de Economía, Sergio Massa.

Hay 18 economías que quedaron excluidas de la suba y directamente no pagarán el impuesto: olivícola, arrocero, cueros bovinos, lácteo, frutícola, hortícola, porotos, lentejas, arveja, papa, ajo, garbanzos, miel, azúcar, yerba mate, té, equinos y lana. En tanto, pagarán un 8% de retenciones, en lugar del 15%, todas las mercaderías correspondientes al complejo vitivinícola.

Asimismo, pese a las críticas de los exportadores, se subirán la alícuota a los derivados de la soja (harina y aceite) al 33%, lo que lo equipara con el poroto y se elimina el diferencial del 2% que había en beneficio de los productos industrializados. Según los precios actuales, con el incremento de estos dos puntos porcentuales, del 31% al 33%, se recaudará unos US$ 400 millones.

La decisión de subir las retenciones al campo se da en medio de una cosecha que presenta un panorama más alentador tras las últimas lluvias que se dieron en gran parte de la región agrícola. De acuerdo a un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), se espera para 2024 una cosecha de 137 millones de toneladas, la segunda mayor de la historia, e ingresos por más de US$ 35.000 millones, un 40% más que este año.