Científicos y pescadores buscan proteger al pez guitarra en el Atlántico Sudoccidental
El pez guitarra atraviesa una situación crítica en las costas del Atlántico Sudoccidental y un grupo de científicos busca revertir ese deterioro junto a pescadores de la provincia de Buenos Aires. La especie, también conocida como melgacho o pez violín, habita fondos marinos cercanos a Brasil, Uruguay y Argentina. Según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, sus poblaciones se encuentran «en peligro crítico».
Durante años, la pesca accidental y dirigida fue una de las principales amenazas para la especie. La presión de la pesca industrial, artesanal, deportiva y la falta de áreas protegidas redujeron sus poblaciones en más del 80%. Ahora, una iniciativa que combina investigación científica, trabajo territorial y diálogo con pescadores intenta mejorar las posibilidades de recuperación.
Una especie vulnerable cerca de la costa
El pez guitarra tiene un aspecto que recuerda a una mezcla entre tiburón y raya. Puede alcanzar hasta 138 centímetros y suele moverse cerca del fondo marino, donde se camufla con la arena. Se alimenta de pequeños crustáceos y peces, que captura con su boca plana.
Su ciclo reproductivo también aumenta su vulnerabilidad. Las hembras tienen crías vivas y pueden gestar entre cuatro y doce por vez. En primavera y verano, los adultos se acercan a zonas costeras para dar a luz, lo que incrementa el contacto con actividades humanas en playas y áreas de pesca.
El trabajo con pescadores
La iniciativa comenzó hace dos años y fue impulsada por los biólogos marinos Andrés Jaureguizar y Sebastián Gómez. Ambos organizaron charlas en playas y participaron en competencias de pesca deportiva y artesanal para explicar la situación de la especie. El objetivo fue construir un vínculo directo con los pescadores y promover cambios concretos en las prácticas de captura.
Jaureguizar, doctor en Biología e investigador de la Comisión de Investigaciones Científicas, explicó que el primer desafío fue adaptar el lenguaje para poder dialogar mejor con quienes frecuentan el mar. «El primer desafío de la iniciativa que empezó hace dos años fue cambiar el chip del vocabulario para poder comunicarnos mejor con los pescadores y explicarles la situación crítica en la que se encuentran las poblaciones del pez guitarra», señaló.
Cambios en concursos de pesca
El trabajo conjunto ya generó modificaciones en dos concursos de pesca. Uno de ellos se encuentra entre los más importantes de Sudamérica y ahora exige devolver los ejemplares de pez guitarra capturados. Para los investigadores, ese cambio representa un avance importante porque reduce la presión sobre una especie de recuperación lenta.
«Eso hizo que los pescadores confiaran en nosotros y se empezaran a hacer cambios como lo que ocurrió en dos concursos de pesca, donde ya no se considera la captura de la especie», agregó Jaureguizar. El equipo también realiza un seguimiento a largo plazo para evaluar si las poblaciones empiezan a mostrar señales de recuperación. Por las características biológicas del pez guitarra, los resultados no serán inmediatos.
Un documental para ampliar el mensaje
Los hallazgos y el proceso de trabajo fueron reunidos en el documental Pescadores & Guitarras, dirigido por Mariano Fernández. La producción muestra la relación entre investigadores y pescadores, y busca llevar el debate más allá del ámbito científico. Su objetivo es sumar nuevas audiencias y promover cambios en el manejo de la especie.
Los especialistas remarcan que la recuperación llevará tiempo porque el pez guitarra madura tarde y tiene pocas crías. Aun así, sostienen que liberar más ejemplares puede mejorar el estado de las poblaciones en el futuro. La iniciativa seguirá con acciones de difusión, monitoreo y diálogo con actores vinculados a la pesca y la conservación marina.
