La madre de dos alumnos del Colegio Palermo Chico contó el impacto que tuvo en su familia la denuncia contra Marcelo Porcel, el empresario acusado de abusar sexualmente de 10 menores. La mujer declaró bajo anonimato en una entrevista televisiva y describió cómo el acusado habría ganado la confianza de padres y adolescentes antes de los hechos investigados. El procesamiento de Porcel quedó firme y los chicos denunciantes cuentan con botón antipánico.

Según el testimonio, el empresario se integró rápidamente al grupo de familias del colegio y comenzó a organizar actividades sociales. La madre lo describió como una persona cordial, amable y dispuesta a coordinar cenas, salidas y encuentros. También señaló que su casa funcionaba como un punto de reunión frecuente para los chicos, en especial por el vínculo que varios compartían a través del fútbol.

Cómo se ganó la confianza del grupo

La denunciante relató que Porcel se convirtió en una figura central dentro del grupo de padres. Organizaba encuentros, invitaba a cenas y en varias ocasiones se hacía cargo de gastos. Según la mujer, esa dinámica lo ubicó como una especie de anfitrión habitual entre las familias.

La primera señal de alarma apareció cuando otro padre le advirtió sobre situaciones extrañas que involucraban a su hijo y a otros adolescentes. Entre esos episodios mencionó el consumo de alcohol ofrecido por Porcel y situaciones de contacto físico que les generaban incomodidad a los chicos. A partir de esa advertencia, la madre decidió hablar con sus hijos durante una cena familiar.

El relato de los adolescentes

Durante esa conversación, uno de los hijos reconoció que los hechos eran ciertos. Según contó la mujer, el adolescente afirmó que Porcel les ofrecía alcohol y dinero a cambio de desafíos. También relató que el empresario entregaba figuritas del Mundial 2022 y billetes como recompensa por participar en esos juegos.

La madre sostuvo que esas prácticas ayudaban a generar complicidad y silencio entre los menores. En su testimonio, describió el momento de la confesión como un golpe devastador para la familia. «Tenés que creer todo, porque Marcelo Porcel es un hijo de puta», le dijo su hijo mayor al contarle lo ocurrido.

Los episodios denunciados

Uno de los hechos relatados habría ocurrido durante un viaje familiar a Italia, donde ambas familias compartieron alojamiento. Según la denunciante, Porcel se acercó a su hijo mayor y le hizo comentarios de contenido sexual antes de ofrecerle masajes. Luego, ya en una habitación, el empresario habría ingresado con cremas y comenzó a tocar al adolescente con esa excusa.

La mujer también contó que su hijo menor, de 11 años, atravesó una situación similar después de un partido de fútbol. Según su relato, Porcel entró a la habitación donde el niño se recuperaba de un raspón y le ofreció un masaje para aliviar el dolor. La madre afirmó que esa situación derivó en un manoseo prolongado, que el chico recién pudo contar tiempo después.

La denuncia y las medidas judiciales

Tras escuchar a sus hijos, la mujer y su marido decidieron realizar la denuncia penal. La madre sostuvo que, aunque recibieron presiones para reaccionar por fuera de la vía judicial, eligieron acudir a la Justicia. «No vamos a actuar como animales y no le voy a enseñar eso a mis hijos. Decidimos denunciarlo porque es lo que corresponde hacer», afirmó.

El procesamiento de Marcelo Porcel quedó firme y la Justicia ordenó que utilice una tobillera electrónica de geolocalización. La medida busca impedir que se acerque a las víctimas y a sus familias. Según el abogado de los damnificados, Pablo Hawlena Gianotti, la implementación del dispositivo tuvo demoras, por lo que presentó reclamos ante el juez.

Botones antipánico para los denunciantes

La Policía de la Ciudad entregó botones antipánico personalizados a los 10 adolescentes denunciantes. La herramienta funciona mediante una aplicación instalada en sus teléfonos celulares. El objetivo es que puedan emitir una alerta ante cualquier situación de urgencia.

La causa mantiene bajo análisis el accionar atribuido a Porcel y el vínculo que habría construido con los menores y sus familias. Los testimonios de las víctimas forman parte del expediente y serán centrales para el avance del proceso judicial. Mientras tanto, las medidas de protección buscan resguardar a los adolescentes involucrados y evitar nuevos contactos con el acusado.