Cada 2 de abril los argentinos se unen bajo la frase “las Malvinas son argentinas”. Más allá de la derrota en el campo de batalla y la autodeterminación de los kelpers, Argentina tiene derechos territoriales y jurídicos sobre Malvinas. La resolución 2065 y la herencia de la corona española en el siglo XIX son argumentos irrefutables.

En 1965, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) adoptó por abrumadora mayoría y sin votos en contra esta histórica resolución, mediante la cual la comunidad internacional reconoció la existencia de la disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido. El resultado exacto fue 94 votos a favor, ninguno en contra y 14 abstenciones. De tal modo, instó a ambas partes a encontrar una solución pacífica a la misma, a la mayor brevedad, a través de negociaciones bilaterales.

La resolución contiene los elementos centrales que encuadran la Cuestión Malvinas: reconoce que el caso de las Islas Malvinas es una de las formas de colonialismo al que se debe poner fin; toma nota de la existencia de una disputa entre los gobiernos argentino y británico; e invita a las dos partes en conflicto (la Argentina y el Reino Unido) a entablar negociaciones a fin de encontrar una solución pacífica al problema y a informar el resultado de las mismas al Comité Especial de Descolonización y a la Asamblea General.

Además, el documento jurídico tiene en cuenta los objetivos y las disposiciones de la Carta de Naciones Unidas y el principio de integridad territorial de la Resolución 1514 (XV), así como los intereses de la población de las Islas (dejando de lado el principio de autodeterminación).

Argentina ha contado con un amplio respaldo de la comunidad internacional, expresado tanto en las resoluciones posteriores de la Asamblea General, del Comité Especial de Descolonización –la más reciente de ellas adoptada el 18 de junio de 2024–, así como también en numerosas declaraciones de foros regionales y multilaterales.

Todos los gobiernos mantuvieron viva la causa

Contrariamente a los que sucede con muchas otras cuestiones, los gobiernos argentinos jamás prescindieron del reclamo territorial y jurídico. Tanto radicales, como peronistas, militares, kirchneristas y liberales, le hicieron saber a la comunidad internacional sus pretensiones para hacerse de los derechos correspondientes sobre la perla austral.

El actual gobierno argentino continúa impulsando gestiones ante el Secretario General de las Naciones Unidas, para solicitarle que renueve sus esfuerzos en el cumplimiento de la misión de buenos oficios que le fuera encomendada por la Asamblea General, a fin de que se reanuden las negociaciones tendientes a encontrar a la mayor brevedad una solución pacífica a la disputa.

Las Georgias y Sándwich del Sur también son argentinas

Las distintas gestiones argentinas reanudaron su compromiso con el derecho internacional y llamaron al Reino Unido a retomar las negociaciones bilaterales en la búsqueda de una solución a la disputa de soberanía sobre las Islas en cuestión. Si bien siempre se habla solo de Malvinas, las Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes también son pertenecientes a nuestro suelo.

Territorial y jurídicamente argentinas

Argentina declaró su soberanía sobre las islas Malvinas, Gorgias y Sándwich del Sur en la reforma constitucional de 1994. Además, desde la toma de posición independiente a la Corona española a inicios del siglo XIX, todos los territorios dominados por España pasaron a manos de la nación argentina. La irrupción británica en 1833 y la lamentable guerra en 1982 no suprimen los derechos argentinos sobre la extensión de tierra.