El Banco Central de la República Argentina (BCRA) acumuló más de USD 6.000 millones en compras de divisas en lo que va de 2026 y ya alcanzó cerca del 60% de la meta anual prevista. Este viernes sumó otros USD 95 millones y extendió a 69 ruedas consecutivas la racha de adquisiciones en el mercado oficial y en operaciones directas con empresas y organismos.

Desde la puesta en marcha del nuevo esquema monetario en enero, la autoridad monetaria incorporó USD 6.020 millones. En abril, además, el ritmo se aceleró respecto de los meses anteriores: solo en la semana que terminó este viernes compró USD 595 millones.

Reservas, deuda y emisión

La mejora en las compras no se trasladó por completo a la acumulación neta de reservas, porque parte de esos dólares fueron utilizados por el Tesoro para afrontar pagos de deuda externa. En ese mecanismo, el Gobierno adquirió divisas al propio Banco Central, lo que moderó el crecimiento de los activos internacionales.

Aun así, las reservas cerraron la jornada en USD 45.791 millones, con una suba diaria de USD 160 millones. En febrero habían tocado USD 46.905 millones, el nivel más alto desde 2018 y también el máximo de la actual gestión. Sobre esa dinámica también influyeron variaciones en la valuación de activos como el oro y los bonos.

Para sostener el ritmo de compras, el Banco Central emitió pesos sin aplicar mecanismos de esterilización. En paralelo, el Tesoro utilizó colocaciones de deuda en moneda local para absorber parte de esa liquidez y evitar que la expansión monetaria terminara presionando sobre el dólar o los precios.

Qué espera el Gobierno para este año

Las proyecciones oficiales ubican el saldo neto de compras de 2026 en una banda amplia, de entre USD 10.000 y USD 17.000 millones. El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, señaló que el resultado final dependerá de dos variables centrales: la demanda de pesos y la oferta de divisas en el mercado.

En ese contexto, el Gobierno intenta combinar acumulación de dólares con cierto orden monetario, en un año en el que la acumulación de reservas sigue siendo uno de los puntos más observados por el mercado y por los organismos internacionales.

La apuesta por reactivar el crédito

En paralelo, el Banco Central avanzó con medidas para darle más previsibilidad al sistema financiero. Además de flexibilizar normas sobre encajes bancarios, reactivó la ventanilla de pases activos, una herramienta que restablece el corredor de tasas de interés.

Ese corredor fija un piso del 20%, correspondiente a los pases pasivos, y un techo del 25%, que es la tasa de los pases activos para los bancos que necesitan liquidez urgente. La idea es contener la volatilidad de corto plazo y generar condiciones más estables para la recuperación del crédito.

La mora en préstamos, una señal de alerta

La preocupación por las tasas no aparece solo por su efecto macroeconómico. También crece por el deterioro en los créditos a familias. Según un informe de la consultora 1816, la morosidad en préstamos a hogares subió durante 16 meses consecutivos y en febrero alcanzó el 11,2%, el porcentaje más alto en más de veinte años.

El reporte señaló que el problema está vinculado con el nivel de las tasas, especialmente en los créditos otorgados a familias y, con más fuerza, en los préstamos de entidades no financieras. En ese escenario, el Banco Central busca sostener la compra de reservas sin perder de vista otro frente sensible: la salud del sistema crediticio.