Exportaciones en picada: el estancamiento crónico que limita el potencial argentino
Argentina representa apenas el 0,3% del comercio global y sufre un retroceso sostenido en las ventas externas. La concentración de productos, la falta de acuerdos comerciales y los altos costos internos impiden el crecimiento. El país exporta menos de lo que su tamaño económico permite y continúa lejos de insertarse con fuerza en el comercio internacional. A pesar de su peso histórico en la producción de alimentos y su potencial agroindustrial, el país mantiene una participación mínima en las exportaciones globales y enfrenta dificultades crecientes para recuperar competitividad.
Un informe de Fundar reveló que en 2024 las exportaciones argentinas alcanzaron los USD 96.899 millones, de los cuales el 82% correspondió a bienes (principalmente del agro) y el resto a servicios. Desde 2007, los volúmenes exportados prácticamente no crecieron.
El patrón exportador se concentra en pocos sectores y en pocas firmas. Sólo 15 empresas exportan más de USD 1.000 millones al año. El analista Marcelo Elizondo sostuvo que sin condiciones internas favorables para escalar, invertir y ganar productividad, la inserción internacional seguirá siendo marginal.
«Argentina produce con precios competitivos en origen, pero falla en logística e infraestructura», remarcaron desde FIEL. Esto incluye puertos saturados, transporte ineficiente y costos impositivos que erosionan márgenes. También pesa la escasa participación en tratados de libre comercio. Con sólo el 12% de su PBI vinculado a exportaciones e importaciones, el país está muy por debajo del promedio mundial (más del 30%).
El impacto del plan Milei y las barreras persistentes
La administración libertaria avanzó en algunas reformas con impacto en el frente externo, como la eliminación de parte de las restricciones cambiarias. Sin embargo, las cifras del primer trimestre de 2025 no entusiasman: las exportaciones crecieron 5,3% y las importaciones se dispararon 35%, lo que achicó el superávit comercial.
La decisión de rebajar a 0% los derechos de exportación sobre más de 4.000 productos industriales fue bien recibida por la UIA, pero su presidente, Martín Rappallini, advirtió que se trata apenas de una señal: «El sector necesita una reforma integral de competitividad para revertir la caída exportadora».
Qué se necesita para revertir la tendencia
Elizondo insistió en que Argentina debe retomar la agenda de acuerdos internacionales —como el postergado tratado entre el Mercosur y la Unión Europea—, apuntar a nuevos mercados dinámicos como India o Vietnam, y reducir impuestos distorsivos como el impuesto al cheque o las retenciones. «Hoy, sin pertenecer a grandes bloques comerciales, es muy difícil exportar en serio», sentenció.
El último encuentro de cancilleres del Mercosur mostró avances, pero para los especialistas eso no alcanza. La recuperación exportadora demanda reformas profundas: mayor inversión en infraestructura, apertura de mercados, estabilidad macroeconómica y un plan estratégico que no dependa sólo del campo.
Argentina exporta poco y caro
Argentina aún figura entre los diez principales exportadores de alimentos del mundo, pero ese título no alcanza si no se traduce en más diversificación y valor agregado. Hoy, los costos logísticos internos y las trabas macroeconómicas bloquean el potencial exportador de las industrias del país. Sin una agenda integral que priorice la competitividad, la inserción internacional seguirá estancada. Y con ella, también las posibilidades de crecimiento sostenido.