En Argentina se paga el doble de impuestos por una botella de vino que en Chile
La presión impositiva sobre la vitivinicultura argentina alcanzó niveles récord en 2025, y ya duplica en algunos casos la carga fiscal que enfrentan productores similares en Chile. Así lo reveló un informe realizado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) a pedido de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar).
Según el estudio, una bodega promedio en Argentina destina el 62,4% de su excedente puro de producción al pago de impuestos, mientras que en Chile ese porcentaje es del 42,4%. En el caso de las fincas, la brecha también es significativa: 57,1% en Argentina contra 33,3% en el país vecino.
Más impuestos, menos competitividad
El informe distingue entre productores pequeños y grandes. En fincas pequeñas, la presión fiscal trepa al 61,2%, mientras que en las más grandes se reduce a 53,6%. Para las bodegas, los valores son aún más altos: 63,4% en las pequeñas y 58,4% en las grandes.
El “excedente puro” se define como la diferencia entre los ingresos totales y los costos, sin contar los impuestos. Es decir, se trata de la porción de rentabilidad previa al pago de tributos, lo que da una idea clara de cuánto se lleva el fisco antes de que el productor vea una ganancia real.
Un ejemplo concreto citado en el estudio: en una bodega mendocina integrada —que produce uvas y elabora vino— los costos representan el 81% del ingreso total. Sobre el 19% restante, los impuestos se llevan el 62,4%, dejando márgenes mínimos de rentabilidad.
Impuestos en góndola: más de $4 de cada $10 son del Estado
Más allá del análisis de excedente, los datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) sobre el precio final en góndola confirman la alta carga impositiva: se estima que el 43% del valor de una botella de vino corresponde a tributos. Esto significa que, por cada $1.000 que paga un consumidor, $430 van a impuestos.
Los datos de UNCuyo permiten una comparación más amplia. Mientras la presión impositiva promedio en Mendoza es del 39% y la nacional se ubica en 37,7%, el sector vitivinícola supera ambos promedios con holgura. Incluso está por encima de Brasil (40,4%) y muy lejos de Chile (20,8%).
ara Coviar, este escenario no solo representa una desventaja estructural, sino una amenaza concreta para el futuro de la actividad. “Los costos logísticos de exportación son cinco veces más caros en Argentina que en Chile”, advirtió Mario González, presidente de la entidad.
El impacto en la competitividad externa
La combinación de altos impuestos, costos internos elevados y restricciones arancelarias configura un panorama preocupante para la vitivinicultura argentina. A diferencia de los vinos chilenos, que ingresan a muchos mercados sin pagar aranceles, los argentinos enfrentan barreras comerciales y costos adicionales que limitan su expansión internacional. “El desafío es doble: no solo es más caro producir, también es más caro vender afuera”, resumió González.