La diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires, Carla Carrizo, y otros doce diputados, impulsaron en mayo del año pasado un proyecto para crear un billete de $5.000 y el mismo ingresó al Congreso en los últimos días. La potencial puesta en circulación del billete, que sería el de mayor denominación en el país, buscaría compensar la elevada inflación anual.

La idea también prevé que, de emitirse, lleve las caras de los doctores Bernardo Alberto Houssay y Cecilia Grierson, dos referentes de la ciencia argentina. El primero de los casos, se trata de un hombre que fue galardonado nada menos que con el Premio Nobel de Medicina en 1947. En el caso de Grierson, se trata de la primera médica graduada de nacionalidad argentina.

Más allá del valor simbólico de la propuesta, la idea de lanzar el billete responde a un fuerte factor económico. Economistas explicaron que “lo ideal es que exista la mayor cantidad de billetes posibles de alta denominación, en la medida que la inflación le va haciendo perder cada vez más poder adquisitivo a la gente”. También, indicaron que se debe a una cuestión de practicidad que podría facilitar las grandes transacciones a los ciudadanos, comerciantes y bancos y “llenar más eficientemente” los cajeros automáticos.

Asimismo, quienes se interiorizaron sobre el proyecto consideraron que, si bien el costo de impresión sería similar al de billetes de $500 o $1.000, la cantidad necesaria para equiparar el poder de compra de cada unidad, es menor. En este marco, dijeron que se hace “imprescindible” la emisión de un billete de mayor denominación, ya que el de $ 1.000, el más alto de la actualidad, perdió gran parte de su valor desde que se lanzó en diciembre de 2017.