El juicio oral por el femicidio de Érika Antonela Álvarez comenzó con una acusación que atribuye responsabilidades a tres personas, tanto por el asesinato como por las maniobras posteriores para ocultarlo. Carlos Garmendia, abogado de la familia de la víctima, sostuvo que la investigación reunió elementos contundentes y anticipó que las audiencias se extenderán hasta fines de diciembre.

“La investigación para nosotros ha sido muy eficiente”, afirmó el querellante al evaluar el trabajo realizado durante la etapa previa al debate. También aseguró que “la prueba para mí es abrumadora, sin ninguna duda”, y señaló que los elementos incorporados al expediente serán expuestos a lo largo del proceso judicial.

Qué roles atribuye la querella a los tres acusados

Según la hipótesis que la querella buscará acreditar ante el tribunal, el militar Felipe Sosa habría sido el autor del homicidio. Garmendia señaló además a Justina Gordillo como la persona que habría tenido un papel central en las maniobras para ocultar el crimen, mientras que atribuyó a Chicho Díaz, empleado de Sosa, una participación en el ocultamiento de pruebas.

“Nosotros vamos a acreditar que el militar Felipe Sosa dio muerte a Antonela Álvarez y que Justina Gordillo fue como el cerebro que tuvo Sosa para esconder este femicidio y que Chicho Díaz, que es empleado de Sosa, los ayudó también a esconder prueba; básicamente eso es lo que ha sucedido”, expresó el abogado. La querella sostiene que, después del asesinato, Sosa se comunicó con Gordillo y comenzó una serie de acciones para encubrir lo ocurrido.

El letrado también advirtió que el debate será extenso e intenso, con audiencias previstas hasta fines de diciembre. “Esa es la acusación que enfrentan los tres”, remarcó al referirse a las responsabilidades que deberán analizarse durante el juicio.

El vínculo entre la víctima y Sosa y la incógnita sobre el móvil

Garmendia explicó que la investigación reunió pruebas sobre el vínculo previo entre Álvarez y los acusados. Según afirmó, también existía una relación entre la víctima y Gordillo, un aspecto que la querella considera acreditado en el expediente.

Sin embargo, el abogado reconoció que todavía no tiene en claro cuál habría sido el motivo del asesinato. “El móvil no está del todo claro”, sostuvo, aunque afirmó que la acusación sí cuenta con una hipótesis sobre la mecánica del ataque. De acuerdo con su exposición, Sosa habría matado a Álvarez a golpes y le habría quebrado el cuello.

La presencia de drogas en la investigación

Otro de los puntos mencionados por el querellante fue el consumo problemático de sustancias y la presunta comercialización de drogas. Garmendia aclaró que “no es un caso de narcotráfico, pero es un caso en donde las drogas van a estar presentes”.

En ese sentido, señaló que en la investigación aparecen elementos que, según su interpretación, vincularían a Sosa con la venta de drogas en fiestas electrónicas. También explicó que los encuentros entre el acusado y Álvarez estarían relacionados con la situación de consumo problemático que atravesaba la joven.

La situación de Sosa y las expectativas ante el veredicto

Garmendia también se refirió a la fuga de Sosa antes del juicio y a sus consecuencias procesales. Según sostuvo, esa circunstancia tendrá un impacto en su situación de detención durante el proceso.

“Y lo que nosotros esperamos es que, una vez que termine este juicio y que haya condena, siga privado de la libertad; esa es la consecuencia de haberse profugado”, afirmó el abogado al explicar qué espera la familia de la víctima respecto del desenlace judicial.

El tribunal deberá analizar las pruebas y las responsabilidades atribuidas a cada acusado durante un debate que se prolongará hasta fines de diciembre. La querella buscará demostrar su hipótesis sobre el homicidio y el presunto encubrimiento, mientras que la decisión final quedará en manos de los jueces.