Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro protagonizaron el primer debate presidencial cara a cara antes del balotaje en Brasil. El encuentro, transmitido por la televisión Band, estuvo marcado por acusaciones de corrupción, cruces personales y diferencias sobre seguridad, economía y política exterior. También hubo referencias al presidente argentino, Javier Milei.

A una semana de la votación del domingo 25 de octubre, los candidatos buscaron cuestionar los antecedentes de su rival. Lula, actual mandatario y referente del Partido de los Trabajadores (PT), y Flávio Bolsonaro, senador del Partido Liberal (PL), intercambiaron reproches por investigaciones que involucran a sus entornos familiares. El debate terminó con interrupciones del público durante las consideraciones finales.

En materia de seguridad pública, Flávio Bolsonaro prometió endurecer las medidas contra el crimen organizado. “A partir de enero” declarará “la guerra al narcoterrorismo”, afirmó, y aseguró que buscará recuperar los territorios controlados por grupos criminales. También propuso declarar organizaciones terroristas a las principales bandas del país, en línea con medidas impulsadas por Estados Unidos.

Lula, por su parte, defendió una iniciativa que se encuentra en el Congreso para enfrentar al crimen organizado. “Habrá protección para la comunidad y para el bandido presión”, sostuvo. Además, cuestionó la postura de su rival sobre las políticas de seguridad y las salidas temporarias de personas condenadas.

La corrupción ocupó buena parte del intercambio. Flávio Bolsonaro acusó al presidente de estar vinculado a hechos irregulares y cuestionó las investigaciones que involucran a su hijo, conocido como Lulinha, y a la empresaria Roberta Lucinda. “Sus gobiernos siempre han estado marcado por la corrupción”, afirmó el senador, quien prometió combatir esos hechos si llega a la Presidencia.

Lula respondió con críticas a la familia Bolsonaro y mencionó a Eduardo Bolsonaro, hermano de su rival. También cuestionó el dinero que, según planteó, se destinó a financiar una película sobre su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. “La mentira es fuerte en la familia Bolsonaro”, lanzó el mandatario, quien advirtió que su adversario podría enfrentar problemas judiciales al perder su inmunidad parlamentaria.

Uno de los momentos de mayor tensión ocurrió cuando ambos candidatos se acercaron durante una discusión. Después de que Flávio lo calificara de “corrupto”, Lula le reclamó explicaciones sobre los fondos destinados al proyecto cinematográfico y sobre la compra de una vivienda. “Solo estoy pidiendo una explicación”, insistió.

El senador también cuestionó la gestión de Lula y afirmó que el 73% de los presos había votado por el presidente. El mandatario respondió con una broma dirigida a Jair Bolsonaro: “Quiero que sea el 100%. Y también que vote por mi su padre. Jair Bolsonaro vote por mi”.

La política económica argentina apareció de forma directa cuando Lula le preguntó a su rival si adoptaría el modelo del presidente Javier Milei. “¿Usted sigue diciendo que su modelo es el de Milei? ¿Usted va a seguir su modelo? Contésteme. ¿Va a pedirle prestado la motosierra a Milei?”, planteó.

Flávio Bolsonaro evitó responder directamente y le preguntó a Lula si sabía que Nicolás Maduro estaba preso. El intercambio derivó luego hacia la salud pública, cuando el mandatario consultó si su rival tenía previsto privatizar el sistema sanitario gratuito de Brasil. “Este muchacho necesita saber lo que es la salud pública”, afirmó.

Los candidatos también discutieron sobre el costo de vida, la pandemia de coronavirus y las relaciones internacionales. Lula atribuyó parte del aumento de los precios a la guerra en Irán y criticó la gestión sanitaria del gobierno de Jair Bolsonaro durante la pandemia. Flávio, en cambio, defendió medidas para reducir el endeudamiento de las familias y anunció que crearía un “ministerio de la Prosperidad”.

En materia económica, el senador prometió una moratoria de un año para ayudar a quienes tienen deudas. También aseguró que impulsaría “el mayor programa de movilidad social” del país, con herramientas para conectar a quienes buscan empleo con las empresas. Lula defendió la generación de puestos de trabajo de calidad y la formación profesional de los jóvenes, además de impulsar las economías digital y verde.

La relación con Estados Unidos fue otro punto de conflicto. Lula cuestionó la posibilidad de que Brasil entregue recursos estratégicos, como las tierras raras, al gobierno estadounidense y criticó el acercamiento de la familia Bolsonaro a Washington. También preguntó si su rival apoyaría el denominado Escudo de las Américas, una iniciativa impulsada por Donald Trump para coordinar la lucha contra el narcotráfico en la región.

En ese contexto, Lula desafió a su rival a abrir sus cuentas bancarias y su teléfono para que la ciudadanía pudiera conocer sus movimientos financieros. “Mañana abramos nuestra cuenta bancaria y el telefono para que la gente sepa quien es el ladrón porque si no el pueblo va a ser engañado otra vez. ¿Está dispuesto? Abra su cuenta. Pruebe que es honesto”, reclamó. Flávio respondió: “No tengo nada que esconder. Su dinero no está en su cuenta. Está en otro lado”.

El senador también propuso la castración química para los violadores. En el cierre, Lula agradeció a quienes salieron a las calles para defender la democracia y advirtió que, si Flávio llega al poder, podría privatizar Petrobras, la empresa estatal de petróleo. Sus palabras fueron interrumpidas por gritos del público.

Flávio Bolsonaro cerró el encuentro y acusó al presidente de mentir durante el debate. “Jamás me voy a comportar de la forma que él hizo aqui. Voy a trabajar duro para que ustedes tengan prosperidad”, afirmó.

El balotaje se realizará el domingo 25 de octubre. En la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos y Lula alcanzó el 45,16%, por lo que ninguno consiguió los votos necesarios para ganar en primera instancia.