El retraso en la actualización de los impuestos que gravan las naftas y el gasoil habría reducido la recaudación nacional en casi US$6.000 millones desde diciembre de 2023. La estimación corresponde al Grupo de Estudios de la Realidad Económica y Social (GERES), que calcula US$5.939 millones no percibidos durante ese período, mientras Economía y Energía ubica la cifra cerca de US$5.700 millones. Si se extiende el cálculo desde 2021, cuando comenzaron los congelamientos durante la gestión anterior, el monto acumulado supera los US$11.000 millones.

El origen del desfasaje está en la mecánica del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y del Impuesto al Dióxido de Carbono. La legislación establece montos fijos por litro que deben actualizarse trimestralmente de acuerdo con la evolución acumulada del Índice de Precios al Consumidor. Sin embargo, tanto el gobierno de Alberto Fernández como el de Javier Milei postergaron parcialmente esas actualizaciones para evitar que el incremento se trasladara de una sola vez a los surtidores.

Cuánto falta trasladar al precio de los combustibles

Los aumentos pendientes todavía representan una diferencia importante. Según los cálculos citados, los impuestos aplicados sobre la nafta súper deberían pasar de alrededor de $411 a $676 por litro si se incorporara de una vez todo el atraso acumulado. Esa corrección agregaría unos $265 y supondría una suba cercana al 11% sobre el precio final en surtidor.

En el gasoil, los tributos actualmente representan unos $328 por litro y resta incorporar aproximadamente otros $102. El Gobierno viene aplicando incrementos parciales y prorrogando el resto mediante decretos, una estrategia que busca suavizar su impacto inmediato sobre la inflación. La última normativa oficial volvió a diferir parte de las actualizaciones acumuladas de 2024, 2025 y los primeros trimestres de 2026.

La postergación impositiva no evitó, de todos modos, que los combustibles aumentaran. De acuerdo con los datos citados en el informe, las naftas y el gasoil registraron una suba interanual cercana al 61%, debido también a la actualización de los márgenes de refinación, producción y comercialización. Al mismo tiempo, la recaudación de estos impuestos creció alrededor de 18% en términos reales durante 2026 gracias a los ajustes parciales ya aplicados.

El Presupuesto 2027 anticipa una mayor recaudación

El proyecto de Presupuesto 2027 prevé acelerar la normalización del tributo. La recaudación vinculada con los impuestos sobre naftas y gasoil sería uno de los ingresos tributarios con mayor crecimiento durante el próximo año, con una suba proyectada del 59%. Eso supone que una parte mayor del atraso acumulado terminará incorporándose gradualmente a los valores que pagan los consumidores.

La distribución de estos recursos también tiene impacto sobre las provincias y la infraestructura. La ley asigna porcentajes específicos de la recaudación al Tesoro, las provincias, la seguridad social y distintos fondos vinculados con vivienda, transporte e infraestructura. Las provincias reciben directamente el 10,4% del producido, mientras otra parte se canaliza mediante fondos con destinos establecidos por la legislación.

El debate aparece además en momentos de fuerte reducción de la obra pública nacional y reclamos provinciales por el estado de las rutas. Mientras el Gobierno busca recomponer gradualmente la recaudación sin provocar un salto brusco en los precios, sigue pendiente determinar a qué velocidad trasladará las actualizaciones que todavía faltan. La decisión tendrá un doble efecto: aumentará los ingresos fiscales, pero también agregará presión sobre uno de los precios con mayor capacidad de trasladarse al resto de la economía.