Aunque faltan más de un año y medio para la próxima elección presidencial, en el sindicalismo ya se instaló una discusión que promete abrir nuevas grietas: quién debe ser el candidato del peronismo para enfrentar a Javier Milei en 2027. La disputa no es menor. Después de no haber podido frenar la reforma laboral y con la sensación de que el Gobierno todavía puede avanzar sobre más resortes del poder gremial, muchos dirigentes sindicales ya se mueven con una obsesión concreta: encontrar un postulante que les permita volver a tener un presidente aliado en la Casa Rosada.

Por ahora, esa búsqueda no ordena: divide. Una parte importante de la dirigencia gremial se alinea detrás de Axel Kicillof, otro grupo empezó a apostar por una eventual candidatura del pastor evangélico Dante Gebel y, en los últimos días, también se abrió un espacio que mira a Sergio Uñac como una opción posible. El dato de fondo es claro: ni siquiera dentro del sindicalismo hay acuerdo sobre cuál es el nombre capaz de rearmar una oferta competitiva frente al mileísmo.

Kicillof arranca con ventaja, pero no ordena a todos

Dentro de esa interna todavía embrionaria, Axel Kicillof aparece hoy como el dirigente con más respaldos sindicales. En su favor juegan apoyos de peso dentro de la CGT y también de las dos CTA. Entre quienes ya se mueven cerca de su proyecto aparecen desde Héctor Daer y Armando Cavalieri hasta Hugo Moyano y Luis Barrionuevo.

Sin embargo, esa ventaja inicial no alcanza para cerrar la discusión. En el sindicalismo hay quienes dudan de que el gobernador bonaerense pueda transformarse en la figura capaz de encabezar una alianza más amplia y competitiva. El problema no es solo su pelea abierta con Cristina Kirchner, sino también la incertidumbre sobre si puede salir del peronismo duro y construir algo más abarcador para enfrentar a Milei.

El miedo a perder otra vez empuja otras búsquedas

En varios sectores gremiales ya empezó a instalarse una idea incómoda: con el PJ solo no alcanza. Esa lectura, que años atrás sonaba herética en algunos despachos sindicales, hoy aparece con mucha más naturalidad. La conclusión que circula es que si el peronismo no logra abrirse y sumar otros espacios, el oficialismo volverá a correr con ventaja.

Esa mirada explica por qué algunos dirigentes ya piensan en acuerdos con radicales antimileístas, con espacios ligados a Miguel Ángel Pichetto o con el armado de gobernadores que hoy orbitan por fuera del kirchnerismo más duro. El sindicalismo, en ese punto, parece haber tomado nota de algo que la política todavía no termina de procesar: el electorado cambió y no alcanza con repetir fórmulas conocidas.

Dante Gebel, el outsider que seduce a un sector gremial

En ese clima apareció con fuerza el nombre de Dante Gebel. La posible candidatura del pastor evangélico, que por ahora no fue confirmada por él mismo, ya tiene impulsores concretos dentro del mundo sindical. El principal armador gremial es Juan Pablo Brey, pero también se suman dirigentes como Néstor Segovia, José Minaberrigaray, Javier López, Emiliano Gallo y Mariano Vilar.

La apuesta detrás de Gebel tiene una lógica específica: hay sindicalistas que creen que, después de Milei, la sociedad podría volver a inclinarse por una figura ajena a la política tradicional. Bajo esa hipótesis, un outsider con llegada propia y capacidad de instalación pública podría tener más chances que un candidato clásico del PJ. En abril, según trascendió, Gebel vendría al país para mantener reuniones reservadas con empresarios, dirigentes sindicales y otros actores del poder.

Sergio Uñac también se metió en la carrera

Mientras el debate entre Kicillof y Gebel empieza a tomar temperatura, Sergio Uñac también decidió jugar. El ex gobernador de San Juan y actual senador nacional oficializó su proyecto presidencial y ya cuenta con un grupo de sindicalistas que lo acompaña en reserva. Son dirigentes que trabajan en propuestas de gestión y creen que Uñac puede representar una síntesis distinta dentro del peronismo.

La carta del sanjuanino pasa por construir un perfil más moderado, con guiños hacia algunas banderas que hoy levantan los libertarios, como la baja de la inflación o el control del déficit, pero combinadas con un discurso vinculado a la producción y al trabajo. En ese esquema, algunos gremialistas ven una figura más adaptable a un nuevo clima político sin renunciar del todo a la tradición peronista.

La CGT también empieza a crujir

Como suele pasar cuando se acercan tiempos electorales, la disputa por los nombres también empieza a generar ruidos dentro de la propia CGT. En los corrillos sindicales ya circulan versiones cruzadas sobre reuniones, fotos y movimientos que cada sector interpreta como mensajes políticos hacia adentro.

Uno de esos episodios tuvo como protagonistas a Jorge Sola y Cristian Jerónimo. Según algunas versiones, Sola habría mantenido contactos con dirigentes cercanos a Kicillof sin avisarles a sus pares del triunvirato cegetista. Poco después, Jerónimo apareció en una foto con Máximo Kirchner durante la marcha por el golpe de 1976, una imagen que en algunos despachos fue leída como una señal interna. Cerca de ambos relativizaron esas interpretaciones, pero el ruido quedó.

El temor a una interna desordenada

A este panorama se suma otro factor que inquieta al sindicalismo y al peronismo en general: la eventual eliminación de las PASO. Si el Gobierno avanza con esa reforma, la oposición deberá resolver su candidatura presidencial con mecanismos propios, menos previsibles y mucho más expuestos a sospechas y peleas internas.

Esa posibilidad explica por qué varios sectores ya empiezan a moverse con tiempo. También alimenta una versión que circula en algunos despachos gremiales: que Milei podría intentar adelantar la elección presidencial para mayo de 2027, con el objetivo de complicar todavía más el armado opositor. No hay pruebas concretas de esa maniobra, pero el solo rumor alcanza para acelerar movimientos.

El sindicalismo busca candidato, pero todavía no tiene conductor

Por ahora, el cuadro general muestra más ansiedad que orden. El sindicalismo ya decidió que no quiere esperar a último momento para discutir 2027, pero todavía está lejos de encontrar una figura que cierre por completo. Kicillof tiene estructura y apoyos; Gebel intriga como outsider; Uñac ofrece moderación y discurso de gestión. Ninguno, de momento, parece haber resuelto la ecuación.

La pelea recién empieza, pero deja una señal clara: incluso antes de que el peronismo defina cómo va a rearmarse, los gremios ya entraron en modo electoral. Y como tantas veces en su historia, lo hicieron atravesados por una disputa interna que puede ser decisiva.