La promesa de que los autos híbridos y eléctricos serían más accesibles gracias a la eliminación del arancel del 35% quedó lejos de cumplirse. Aunque el programa oficial permitió el ingreso de vehículos con valores de importación en torno a los USD 16.000, la pesada carga impositiva local transformó esos precios en montos que superan los USD 30.000 en los concesionarios.

El objetivo del plan del Gobierno era reducir el costo de los vehículos importados para presionar a la baja sobre los precios de los modelos fabricados en el país. Sin embargo, los resultados iniciales muestran un impacto limitado.

“Trabajamos con márgenes mínimos en los autos más accesibles; incluso si nos ponen híbridos al mismo valor, no podemos bajar más los precios”, explicó a Infobae un alto directivo de una automotriz. Y añadió: “Hasta que no se elimine la maraña impositiva, los valores seguirán altos”.

Desde el sector reconocen que el esquema de desgravación fiscal fue una señal positiva, pero insuficiente para modificar la estructura de precios. “El problema no está en los aranceles, sino en los impuestos internos y provinciales que se acumulan en cascada”, señaló otro empresario.

Cuánto cuestan los autos del cupo

El primer vehículo en ingresar bajo este régimen fue el Renault Arkana E-Tech, un SUV híbrido suave que en abril se lanzó a $43,9 millones (unos USD 35.000) y hoy, tras la devaluación, se ofrece a más de $51 millones.

A ese modelo le siguieron otros como el BAIC EU5, 100% eléctrico, con un valor de USD 28.900, y el BAIC BJ30 híbrido, que se vende a USD 35.800. En el caso de Chevrolet, el Spark EUV logró ubicarse por debajo del umbral de los 30.000 dólares, con un precio de USD 27.410.

La tendencia se repite en el resto del mercado. Los Haval Jolion y H6 de Great Wall Motors se ofrecen entre USD 29.900 y USD 35.500, y el Ora 03, también eléctrico, cuesta USD 31.000. La marca británica MG, propiedad de SAIC Motors, presenta los precios más competitivos: el MG 3 Hybrid Plus se ubica entre USD 23.500 y USD 25.900, y el MG ZS Hybrid Plus entre USD 27.500 y USD 29.900.

Impuestos y costos ocultos

El precio FOB (free on board) —que es el valor del vehículo en su país de origen, antes del flete y los impuestos— se incrementa drásticamente al llegar a la Argentina. El flete y el seguro suman unos USD 2.500, y al arribar al país se aplican tasas y tributos que multiplican el costo final.

Solo la tasa estadística del 3%, los gastos logísticos internos y los impuestos acumulados (IVA, Ingresos Brutos, Ganancias, tasas provinciales y municipales) pueden representar un 40% adicional sobre el valor original. A eso se agregan los márgenes de rentabilidad de las automotrices (entre 15% y 30%) y de los concesionarios (10% a 15%).

En ese contexto, un vehículo que llega a puerto con un costo de USD 16.000 termina exhibiendo un precio de venta superior a USD 30.000. “No hay magia posible mientras el Estado se quede con casi la mitad del precio final”, sintetizó un empresario del sector.

Qué se espera hacia adelante

El Ministerio de Economía busca impulsar una reforma impositiva que permita reducir la presión sobre los precios finales. Desde las terminales automotrices confían en que, con la nueva composición del Congreso, el Gobierno logre avanzar en ese sentido.

Mientras tanto, los importadores continúan trabajando con un margen estrecho, intentando sostener la rentabilidad sin perder competitividad. La posibilidad de que el mercado se estabilice dependerá, según coinciden los empresarios, de una simplificación tributaria y una mayor previsibilidad cambiaria.

Por ahora, el consumidor argentino sigue pagando precios de lujo por autos que, en otros países, se venden como modelos de gama media.