Las exportaciones argentinas de carne vacuna se desplomaron un 29,8% durante el primer trimestre del año, en comparación con el mismo período de 2024. El total embarcado alcanzó las 114.940 toneladas peso producto (tn pp), arrastrado principalmente por la fuerte retracción en las compras chinas, que se redujeron un 46,1% en ese período.

China, principal destino para la carne argentina en lo que va del siglo, representa un pilar clave en la balanza comercial del sector. Su decisión de disminuir abruptamente las importaciones golpeó a toda la industria cárnica nacional, que solo en los primeros tres meses del año facturó 647,8 millones de dólares, un 7% menos en términos interanuales, según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra).

El impacto directo del freno chino

Las ventas a China totalizaron 65.700 tn pp en el primer trimestre, lo que representó una baja de 56.200 toneladas respecto del mismo período del año anterior. Su participación dentro del total exportado cayó del 74,4% al 57,2%, confirmando una pérdida de centralidad como destino de los envíos nacionales.

Pese a que el precio promedio por tonelada aumentó un 21,4% y llegó a los 3.991 dólares, el volumen perdido fue tan significativo que los ingresos totales por ventas a ese país se redujeron un 34,6%, alcanzando apenas los 262,2 millones de dólares. Este monto representa el 40,5% del total exportado por el rubro.

El golpe coincide con la investigación que lanzó el Ministerio de Comercio chino a fines del año pasado, destinada a evaluar si el crecimiento de las importaciones entre 2019 y 2024 había generado distorsiones en el mercado interno. En ese lapso, las compras externas de carne vacuna crecieron 64,9%, y solo en la primera mitad de 2024 el aumento fue del 106,28% respecto al mismo período de 2019.

Un vínculo comercial cada vez más deficitario

Además de la Argentina, la revisión oficial de las importaciones chinas también afecta a Brasil y Uruguay. Si bien no se conoce con precisión cuánto influye esta medida en la retracción de las compras, el efecto ya se siente con fuerza. En lo que va del año, China exportó a la Argentina un 81% más e importó un 14% menos, generando un déficit bilateral que alcanzó los 4.401 millones de dólares, según informó el Indec.

El país asiático ya es, con diferencia, el mayor generador de déficit comercial para la Argentina. No solo importa menos que socios históricos como Brasil, Estados Unidos o la Unión Europea, sino que también se ubica por debajo de naciones como Chile o India, a las que la Argentina les vende más.

Un marzo con retroceso en volumen y precios

Durante marzo, la tendencia negativa se profundizó. Las exportaciones de carne vacuna sin incluir huesos con carne cayeron a 35.600 tn pp, lo que representa una baja del 12,9% frente a febrero y del 34,6% respecto al mismo mes del año pasado.

Solo a China se destinaron 20.964 tn pp, un 7,7% menos que en febrero y 46,2% por debajo del volumen exportado en marzo de 2024. El deterioro del mercado chino explica casi por completo la caída interanual.

En paralelo, el precio promedio de exportación sufrió una leve baja mensual del 2,7% y se ubicó en 5.543 dólares por tonelada. No obstante, en la comparación interanual se observó una mejora del 29,9%, impulsada por la recuperación de los valores en destinos que pagan más por cortes de mayor calidad.

Perspectivas para el sector exportador

Aunque el aumento del precio promedio por tonelada exportada permite amortiguar parcialmente el impacto, la pérdida de volumen mantiene al sector en alerta. La investigación iniciada por China no tiene aún una resolución clara, y la incertidumbre en el principal mercado externo obliga a buscar nuevos destinos y a repensar la estrategia exportadora.

Desde Ciccra advierten que el nivel actual de exportaciones no alcanza para mantener el flujo de divisas ni la ocupación plena en las plantas frigoríficas. La competitividad de la carne argentina frente a países como Brasil o Australia también se ve afectada por la incertidumbre cambiaria local y la falta de acuerdos comerciales más amplios con mercados clave.