Israel estudia un posible acuerdo de tregua propuesto hace dos días por el grupo Hamás. El jefe del la Agencia de Inteligencia en el exterior de Israel (Mossad), David Barnea, viajó hoy a Doha para recibir la nueva propuesta del grupo militar y discutir los detalles con el Estado de Qatar, uno de los países mediadores y principal interlocutor con los islamistas. No obstante, prosigue la ofensiva israelí dentro de la Franja de Gaza, centrada en Rafah y Shujaiya, donde dice haber matado a un centenar de milicianos.

La propuesta de Hamás

El posible acuerdo está pensado en tres etapas. Incluye la liberación gradual de los rehenes (empezando por niños y mujeres civiles, la retirada de las fuerzas israelíes, la excarcelación de presos palestinos y la reconstrucción del devastado enclave, donde han muerto más de 38.000 personas desde el 7 de octubre. Barnea viajó con una parte de la delegación negociadora. Allí está previsto una reunión con el primer ministro y jefe de la diplomacia catarí, Mohamed bin Abdulrahman al Thani. Los representantes discutirán la propuesta de Hamás, la cual incluye la liberación de 116 rehenes que permanecen dentro de la Franja de Gaza. En encuentro tuvo el visto bueno del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien autorizó ayer jueves el envío de el equipo de negociación. La propuesta de negociación de Hamás fue recibida la noche del miércoles y fue calificada por oficiales israelíes como «esencialmente positiva».

Advertencias al ministro israelí

La posibilidad de un acuerdo llevó conflictos internos a Israel. Netanyahu mantuvo anoche una reunión con el gabinete de seguridad, donde los ministros del ala dura del gobierno, Itamar Ben Gvir (Seguridad Nacional), y Bezalel Smotrich (Finanzas), mostraron su desacuerdo con la decisión y amenazaron con abandonar la coalición si Israel llega a un acuerdo con Hamás. «Estamos aquí como decoración. Le aviso primer ministro, si toma decisiones solo, se quedará solo y asumirá toda la responsabilidad», advirtió ayer Ben Gvir a Netanyahu, según filtraciones a la prensa israelí. El primer conversó también con el presidente estadounidense, Joe Biden, al que le manifestó que Israel solo frenará la guerra cuando consiga «todos sus objetivos», que son destruir a Hamás y recuperar a todos los secuestrados.

A pesar de la nueva apertura al diálogo, el Ejército israelí aseguró que su aviación atacó 50 «objetivos terroristas» en el último día, y prosigue la ofensiva terrestre en Rafah, centro del enclave y en Shujaiya, barrio de ciudad de Gaza a donde sus tropas tuvieron que regresar hace una semana y asegura haber eliminado a un centenar de combatientes desde entonces.

La posición de Hamás

El jefe político de Hamás, Ismail Haniyeh, presentó la noche del miércoles a los mediadores de Catar y Egipto «ideas con el objetivo de alcanzar un alto el fuego», pero el grupo insiste en que no aceptará ningún pacto que no conduzca al cese definitivo de las hostilidades. El grupo señaló hoy que rechaza cualquier plan o proyecto que implique la entrada de fuerzas extranjeras en la Franja «bajo cualquier nombre o justificación», ya que Israel baraja para su plan de postguerra que otros países árabes se impliquen en el control y gestión de la Franja. «La gestión de la Franja de Gaza tras derrotar esta agresión fascista es una cuestión exclusivamente palestina. No permitirán ninguna tutela ni imposición de fórmulas externas», afirmó Hamás.