Los trabajadores independientes recibieron una señal inesperada en el mercado hipotecario. En medio de la competencia por reactivar los préstamos UVA, un banco privado decidió bajar casi diez puntos la tasa de interés que les cobraba a monotributistas y responsables inscriptos. La medida apunta a un segmento que suele encontrar más trabas para acceder al financiamiento y que, hasta ahora, pagaba condiciones bastante más duras que quienes tienen empleo en relación de dependencia.

La novedad llega en un contexto en el que varias entidades vienen ajustando sus tasas para ganar terreno. Pero en este caso el cambio fue más profundo porque impacta sobre uno de los grupos más relegados del sistema. Según se informó, quienes antes debían afrontar una tasa nominal anual del 17% ahora podrán acceder a una línea al 7,5% más UVA, el mismo nivel preferencial que ya tenían algunos clientes con cuenta sueldo.

Qué cambió para los trabajadores independientes

La modificación fue anunciada por BBVA y representa una baja de 9,5 puntos porcentuales para monotributistas y responsables inscriptos. Hasta ahora, ese universo de clientes quedaba sujeto a una tasa considerablemente más alta, algo que encarecía la cuota inicial y reducía de manera fuerte las chances reales de calificar para un crédito. Con la nueva decisión, el banco buscó achicar esa brecha y acercar a los independientes a las condiciones más competitivas del mercado.

El cambio no es menor porque uno de los grandes problemas de este tipo de trabajadores es justamente la penalización financiera que sufren al no tener cuenta sueldo. En la práctica, eso los llevaba a pagar tasas más elevadas aun cuando pudieran demostrar ingresos. Ahora, al menos en este caso, esa lógica empezó a moverse.

Cuánto puede bajar la cuota

El impacto se ve con claridad en los números. Para una propiedad de 100.000 dólares financiada a 30 años, la cuota inicial con una tasa del 17% era de 1.147.158 pesos. Con la nueva tasa del 7,5%, ese arranque baja a 565.990 pesos. Es decir, la carga inicial se reduce a poco menos de la mitad, una diferencia que puede cambiar por completo la viabilidad del crédito para una familia.

Ese dato explica por qué la medida fue leída como un movimiento importante dentro del mercado hipotecario. No se trata solo de un ajuste técnico en la tasa, sino de una decisión que modifica de manera concreta el acceso. Para muchos trabajadores independientes, el principal obstáculo no era solo demostrar ingresos, sino poder entrar en una cuota inicial compatible con su realidad.

Qué requisitos hay que cumplir

Para acceder a esta línea preferencial, los trabajadores independientes deben cumplir ciertas condiciones. Entre ellas, acreditar al menos dos años de antigüedad en la actividad y demostrar un ingreso mensual equivalente o superior a cuatro Salarios Mínimos, Vitales y Móviles. Además, el banco financia hasta el 80% del valor del inmueble y ofrece plazos de entre 5 y 30 años.

Otro punto relevante es que el sistema permite sumar ingresos de hasta dos familiares directos. Esa opción puede resultar clave para quienes, aun teniendo ingresos estables, no alcanzan solos el nivel requerido para calificar. En ese sentido, la flexibilización no pasa solo por la tasa, sino también por la posibilidad de ampliar la base con la que se analiza la capacidad de pago.

Un mercado que se mueve, pero sigue golpeado

La decisión de BBVA se suma a una serie de recortes en tasas que ya empezaron a mostrar otros bancos. ICBC, Santander, Patagonia y Banco Ciudad también ajustaron sus líneas en los últimos meses, tanto para clientes con cuenta sueldo como para quienes no cobran sus haberes en la entidad. Esa seguidilla alimentó la idea de una nueva “guerra de tasas” dentro del mercado hipotecario.

Aun así, el escenario general sigue siendo frágil. El promedio de las tasas para créditos UVA continúa alto y el otorgamiento de préstamos muestra señales de retroceso. Los datos citados indican que en febrero se otorgaron 151 millones de dólares en créditos hipotecarios UVA, el monto más bajo desde septiembre del año anterior y un 25% menor que el del mismo mes del año previo. En el primer bimestre, además, el nivel quedó por debajo del registrado un año antes.

El alivio para un segmento históricamente castigado

Dentro de ese cuadro, la baja para independientes tiene un peso especial. Los monotributistas suelen quedar más expuestos a las exigencias del sistema porque sus ingresos son evaluados con mayor rigidez y porque no suelen acceder a las mejores condiciones de tasa. Por eso, cualquier cambio que les recorte el costo financiero tiene un efecto directo sobre sus posibilidades de entrar al mercado de compra de vivienda.

El movimiento del banco aparece así como una señal doble. Por un lado, busca captar un segmento poco atendido. Por otro, muestra que las entidades empiezan a mover fichas para reactivar un mercado hipotecario que todavía no encuentra una recuperación sólida. Para los independientes, al menos, se abrió una puerta que hasta ahora estaba bastante más cerrada.