Aunque la Argentina alcanzó un récord histórico en producción de carbonato de litio durante 2024 y se consolidó como el cuarto productor mundial, el impacto económico de esta actividad aún no se refleja en las provincias donde se encuentran los principales yacimientos. Jujuy, Salta y Catamarca —que concentran los proyectos en funcionamiento— siguen registrando las tasas de pobreza más altas del país.

Según los últimos datos publicados por el INDEC correspondientes al segundo semestre de 2024, el índice de pobreza bajó a nivel nacional del 52,9% al 38,1%, una caída celebrada por el Gobierno como un logro del primer año de gestión de Javier Milei. Sin embargo, las provincias productoras de litio quedaron muy por encima de ese promedio: Jujuy tuvo un 40% de pobreza, Salta un 41,2% y Catamarca un 45,8%.

En paralelo, la industria del litio reportó cifras récord. Durante 2024, se produjeron 67.000 toneladas de carbonato de litio en el país. A pesar de los anuncios de inversiones y el creciente interés internacional, sólo cuatro proyectos se encuentran operativos: dos en Jujuy (Exar y Olaroz), uno en Catamarca (Fénix) y otro en Salta (Eramine, que inició producción en junio).

El empleo directo no logra mover el amperímetro

En términos de empleo, los números revelan una brecha entre el potencial productivo y el impacto real. Según la Secretaría de Minería de la Nación, la actividad generó 5.124 empleos directos en 2024 en las tres provincias. Ese mismo año, la Población Económicamente Activa en los conglomerados urbanos de la región fue de 589.000 personas, según el INDEC.

Voces del norte: advertencias desde el territorio

Flavia Royón, exsecretaria de Minería de la Nación y referente salteña, explicó que se trata de una industria aún incipiente. «Hoy tenés produciendo a Olaroz en Jujuy, Fénix en Catamarca y Exar también en Jujuy. Pero no es una industria madura como para combatir la pobreza. Y para eso hace falta mucho más que litio», señaló.

El senador catamarqueño Flavio Flama advirtió que el efecto derrame es muy limitado. «La minería de litio emplea poca gente y tampoco tiene un efecto multiplicador alto. Hay muchas expectativas, pero pocas minas en funcionamiento. Las regalías no llegan ni al 1% del presupuesto provincial. Estamos lejos de un impacto positivo», expresó.

Por su parte, el diputado Alfredo Marchioli destacó la brecha entre las expectativas generadas y los resultados concretos. «Se habló del ‘oro blanco’, pero nunca lo fue. Durante la pandemia subió, pero luego volvió a valores normales. Sin industrialización ni base tecnológica, no se puede esperar un gran impacto económico», planteó.

Las proyecciones para 2025

Pese a este escenario, las expectativas de producción siguen en alza. Arcadium Lithium —la mayor productora del país, recientemente adquirida por Río Tinto— informó ingresos por más de 1.000 millones de dólares durante 2024, tras vender 42.300 toneladas extraídas de sus proyectos en Jujuy y Catamarca. Exar, en tanto, reportó una producción de 25.000 toneladas.

A eso se suma el inicio de operaciones en junio de 2024 de la empresa Eramine, en el salar Centenario Ratones de Salta. Además, se espera que en 2025 comiencen a producir nuevos proyectos impulsados por Río Tinto y otras inversiones privadas en la provincia. A pesar del potencial exportador, el desafío sigue siendo transformar esa riqueza en desarrollo concreto para las poblaciones locales.