Pese a la baja de la inflación, las tasas de interés siguen altas: qué explica el costo del crédito
Mientras la inflación sigue en descenso, las tasas de interés para depósitos y préstamos se mantienen en niveles elevados. Según el último informe monetario del Banco Central, los créditos al sector privado crecieron en mayo $3,7 billones, marcando el mayor nivel desde principios de 2021. Sin embargo, en términos reales, el costo financiero continúa siendo alto.
«Todo marcha de acuerdo al plan», repiten desde el Ministerio de Economía, en referencia al orden fiscal, el saneamiento monetario y la mejora en el perfil de deuda. Aun así, el impacto en las tasas activas y pasivas del sistema financiero ha sido limitado, sobre todo para las familias.
De acuerdo con el BCRA, los depósitos a plazo fijo cayeron en mayo, principalmente por la salida de fondos de entidades financieras no bancarias. A pesar de esa baja, las personas humanas y jurídicas recuperaron parte de sus tenencias. En términos reales, el M3 privado (que incluye base monetaria y depósitos) se contrajo 1,1%.
En este escenario, las entidades optaron por sostener tasas elevadas. La estrategia apunta tanto a retener a los clientes actuales como a atraer nuevos depositantes. A su vez, esta política contribuye al objetivo del Gobierno de fortalecer el peso y evitar tensiones cambiarias en un contexto de apertura progresiva del cepo.
El Gobierno nacional sostiene la estrategia
Desde la consultora Invecq explicaron que las tasas altas funcionan como ancla para evitar presiones cambiarias y, al mismo tiempo, desincentivan el endeudamiento en pesos. En cambio, muchas empresas optan por usar dólares propios como capital de trabajo. En paralelo, se busca que el ahorro vuelva a colocarse en moneda local, incluso a costa de mantener tasas reales positivas.
En diciembre de 2023, las tasas reales eran negativas, con una brecha de más del 12% frente a la inflación. Esa dinámica cambió durante los meses siguientes: se tornaron positivas entre octubre y enero, volvieron a la zona negativa en el primer trimestre y en mayo regresaron a terreno positivo.
El informe del BCRA señala que todas las líneas de crédito crecieron en mayo, salvo la de documentos, que cayó tras un año de expansión. En relación al PBI, los préstamos en pesos al sector privado alcanzaron el 8,6%, el nivel más alto en más de tres años. Si se suman los créditos en dólares, el ratio asciende a 10,6%.
Este crecimiento se da en un contexto donde los bancos comienzan a canalizar su liquidez hacia empresas y hogares, luego de años de desintermediación por el predominio del sector público. Sin embargo, los costos siguen siendo elevados debido al desequilibrio entre oferta y demanda de crédito.
Por qué no bajan las tasas de referencia
Felipe Núñez, asesor del ministro Luis Caputo y directivo del BICE, planteó que «las tasas son endógenas». En su visión, Argentina sigue siendo un país descapitalizado, con alta demanda de financiamiento para inversión en sectores como minería, energía y agroindustria. También mencionó el repunte del consumo de bienes antes inaccesibles, como autos y viviendas.
Núñez explicó que mientras no se profundice la recapitalización vía «dolarización endógena» o remonetización monetaria por parte del BCRA, las tasas reales se mantendrán altas. Esto implica que, aunque bajen los precios, el crédito seguirá siendo costoso hasta que mejore la estructura del sistema financiero.
El crédito, línea por línea
El análisis de las tasas reales muestra distintas velocidades según el tipo de crédito. Las líneas de adelantos en cuenta corriente y descuento de documentos —utilizadas por pymes— pasaron de tasas reales negativas a valores positivos desde fines de 2024. Actualmente, igualan casi la variación de precios de los últimos 12 meses.
En cuanto a los préstamos prendarios e hipotecarios, también se observa una suba en la tasa real. Sin embargo, la demanda no se frenó: los consumidores priorizan el uso del bien (como un auto o vivienda) por sobre el costo del crédito.
Consumo con tarjeta, en recuperación
Los préstamos personales y los consumos con tarjeta también muestran tasas reales positivas, pero con menor dinamismo. El rezago en la recuperación del ingreso disponible, sobre todo en sectores medios y bajos, limita el repunte de la demanda.
Este tipo de crédito aún no logra traccionar el consumo de bienes semidurables, como ropa, artículos para el hogar o electrodomésticos. El freno se relaciona más con la caída previa del poder adquisitivo que con la tasa en sí.
Un cambio estructural en marcha
Federico Furiase, actual director del BCRA y asesor del equipo económico, sostuvo que el orden macroeconómico permitió bajar la inflación y mejorar los márgenes de competencia. Según detalló, el superávit fiscal, el control de la base monetaria y la apertura comercial inteligente ayudaron a duplicar el crédito al sector privado como porcentaje del PBI.
Para Furiase, el sistema financiero empieza a reconstruirse, y aunque las tasas siguen siendo altas, la intermediación mejora. El desafío hacia adelante será consolidar esa tendencia sin perder la estabilidad de precios ni la confianza en el peso.
