El mercado proyecta que la inflación recién bajará otro escalón desde agosto
El consenso de analistas relevado por el Banco Central estimó que la inflación de junio se ubicó entre 1,9% y 2%, con una dinámica similar prevista para julio. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado, la baja más clara recién aparecería desde agosto. A partir de ese mes, el índice mensual se movería en una franja de entre 1,6% y 1,8% hasta fin de año.
La proyección todavía queda lejos del objetivo más optimista del Gobierno, que aspira a perforar con mayor fuerza el ritmo mensual de aumentos. Para el mercado, el proceso de desaceleración seguiría, aunque sin llegar a un escenario de inflación cercana a cero en el corto plazo. El relevamiento fue realizado entre el 26 y el 30 de junio y reunió estimaciones de 44 participantes, entre consultoras, centros de investigación y entidades financieras.
El REM ajustó levemente a la baja sus proyecciones
Los analistas recortaron de manera moderada sus estimaciones para la segunda mitad del año. La corrección fue de alrededor de una décima porcentual por mes respecto del relevamiento anterior. Con ese ajuste, la inflación anual esperada quedó en torno al 30%, mientras que la medición núcleo se ubicó en 28,8%.
El informe también mostró una mejora en las expectativas de actividad. El mercado proyectó un crecimiento del PBI de 3% para 2026, levemente por encima de la medición previa. De todos modos, la expansión esperada para el segundo trimestre fue revisada a la baja, mientras que para el tercer y cuarto trimestre se mantuvo una previsión de crecimiento de 0,9% en cada caso.
Exportaciones, dólar y tasas
El principal impulso para la actividad seguiría concentrado en los sectores vinculados al comercio exterior. Según el REM, la balanza comercial cerraría el año con un superávit de US$ 23.600 millones. La estimación surge de exportaciones por US$ 100.000 millones e importaciones por US$ 76.400 millones.
Ese ingreso de divisas también sostiene la expectativa de estabilidad cambiaria. Los analistas proyectaron que el dólar oficial cerraría el año entre $1.621 y $1.673, sin alcanzar el techo de la banda cambiaria. En ese escenario, la variación interanual esperada contra diciembre de 2025 sería de 15,5%.
Las tasas en pesos también se mantendrían relativamente estables. Para julio, los participantes del relevamiento estimaron una TAMAR de bancos privados de entre 22,5% y 22,8% nominal anual. Hacia fin de año, esa referencia se ubicaría entre 22% y 23,1% nominal anual.
El empleo mejoraría con lentitud
El mercado laboral aparece como uno de los puntos más débiles del escenario proyectado. Aunque la actividad mostraría una recuperación gradual, el avance seguiría concentrado en algunos sectores y no tendría un traslado rápido al empleo. Las ramas más intensivas en mano de obra todavía muestran dificultades para recomponerse.
Por eso, la tasa de desocupación abierta se mantendría casi estable durante buena parte del año. El REM estimó un nivel de 7,7% de la población económicamente activa para el período actual. Hacia fin de año, la desocupación apenas bajaría a una franja de entre 7,5% y 7,6%.