Los precios de los autos 0 km volvieron a moverse tras la suba del dólar y el incremento de costos que enfrentan las terminales. El ajuste no fue uniforme: algunas marcas aplicaron aumentos moderados, otras mantuvieron buena parte de su gama sin cambios y también hubo casos puntuales con bonificaciones. La variación alcanzó tanto a modelos importados como a vehículos fabricados en el país, por el peso que tienen las autopartes e insumos del exterior.

El escenario muestra una tensión para las automotrices. Por un lado, la suba del tipo de cambio y la inflación empujan los costos. Por otro, el mercado todavía opera con demanda sensible y con consumidores que esperan nuevas bajas o descuentos antes de cerrar una compra.

Toyota, Chevrolet y Renault: aumentos moderados y ajustes por modelo

Toyota aplicó una suba puntual del 1% sobre el Yaris hatchback, su modelo más accesible. La versión de entrada pasó de $34.284.000 a $34.627.000, mientras que la variante de mayor equipamiento subió de $40.956.000 a $41.366.000. El resto de la gama de la marca se mantuvo sin modificaciones en la lista informada.

Chevrolet también aplicó ajustes acotados, con subas de entre 1% y 1,5% en algunos modelos. Los aumentos alcanzaron a Onix, Onix Plus, Spin, Tracker y Montana, mientras que la Captiva PHEV pasó de $52.740.000 a $53.532.900. En cambio, modelos como Sonic, Spark EUV, S10 y Silverado no registraron cambios en esa lista.

Renault estuvo entre las marcas con incrementos más marcados en parte de su gama. Kwid, Kardian, Duster, Oroch y Kangoo tuvieron una suba del 2,7%, porcentaje que también alcanzó al utilitario Master. En cambio, modelos nacionales en stock como Sandero, Stepway y Logan, junto con Arkana, Boreal, Koleos y Alaskan, se mantuvieron sin cambios.

Nissan y Ford combinaron aumentos con bonificaciones

Nissan aplicó un ajuste muy leve sobre el Versa, su modelo de entrada, con una suba del 0,4%. La marca mantuvo sin cambios los valores de Sentra y Kait, pero avanzó con bonificaciones relevantes en otros modelos. El Kicks tuvo bajas de entre 9% y 12%, según la versión, mientras que algunas variantes de la pickup Frontier registraron descuentos del 7%.

En el caso de Ford, la estrategia también fue selectiva. La línea nacional Ranger no tuvo aumentos en la mayoría de sus versiones, aunque las variantes chasis y cabina simple subieron entre 1% y 2%. Bronco Sport aumentó 1%, Territory híbrida subió 4,3% y Maverick registró los ajustes más altos de la marca, con incrementos de entre 5,3% y 6,4%.

La Ford Everest se mantuvo sin cambios en la lista relevada. Esa decisión muestra que varias terminales evitaron trasladar el aumento de costos a toda su gama de manera lineal. En algunos casos, las marcas priorizaron sostener precios en modelos estratégicos o acompañar la oferta con descuentos.

Volkswagen aplicó una suba general y Stellantis quedó pendiente

Volkswagen tomó una decisión más uniforme para autos y SUV. La marca aplicó una suba del 2% sobre modelos como Polo, Tera, T-Cross, Nivus, Virtus, Taos, Vento, Tiguan y Saveiro. La excepción fue la línea Amarok, que se mantuvo sin aumentos en la lista informada.

El relevamiento inicial todavía dejaba pendiente conocer la política de precios de Stellantis Argentina, grupo que reúne marcas de fuerte presencia en el mercado local. Entre ellas se encuentran Fiat, Peugeot, Citroën, Jeep, Ram y DS. La definición de ese grupo resulta relevante por el peso que tienen sus modelos en los segmentos de entrada, SUV y utilitarios.

El movimiento de precios confirma que el mercado automotor sigue atravesado por la evolución del dólar, los costos importados y la necesidad de sostener ventas. Aunque algunos modelos se mantuvieron sin cambios o incluso tuvieron bonificaciones, la mayoría de las marcas avanzó con ajustes parciales. La estrategia de cada terminal dependerá de la demanda, el stock disponible y la competencia en cada segmento.