La Corte bonaerense confirmó la absolución de Pablo Ghisoni tras la falsa denuncia por abuso sexual que lo llevó a prisión
Pablo Ghisoni, el médico obstetra que pasó tres años preso por una denuncia de abuso sexual que luego fue desmentida por su propio hijo, quedó definitivamente absuelto. La Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires rechazó el último intento de la querella para reabrir el caso y dejó firme el fallo que ya lo había desvinculado de las acusaciones. La decisión cerró uno de los expedientes más estremecedores de los últimos años por el impacto judicial, familiar y humano que dejó detrás.
El caso volvió a cobrar notoriedad en 2025, cuando Tomás, uno de los hijos de Ghisoni, publicó un video en el que aseguró que la denuncia contra su padre había sido falsa y que había sido manipulado por su madre para sostener ese relato. Esa confesión pública expuso con crudeza una trama que durante años destruyó vínculos, marcó la infancia de los chicos y empujó al médico a una cárcel sin condena previa.
Qué resolvió la Suprema Corte bonaerense
La absolución de Ghisoni ya había sido dictada en 2023 por el Tribunal en lo Criminal N° 3 de Lomas de Zamora y luego ratificada por la Sala I del Tribunal de Casación Penal. Lo que hizo ahora la Suprema Corte bonaerense fue rechazar el recurso extraordinario que había presentado Andrea Karina Vázquez, ex pareja del médico y particular damnificada en representación de uno de los hijos menores. Con ese paso, el fallo absolutorio quedó firme.
En su resolución, los jueces señalaron que el planteo de la querella no cumplía con los requisitos necesarios para habilitar una nueva revisión. Por mayoría, sostuvieron que el recurso se apoyaba sobre todo en cuestionamientos procesales y en desacuerdos con la valoración de la prueba. Algo que ya había sido analizado en instancias anteriores. Según entendieron, no se logró demostrar una afectación de derechos de fondo ni una violación concreta de garantías constitucionales.
La acusación que terminó derrumbándose
Ghisoni había sido juzgado por supuestos abusos sexuales agravados por el vínculo y la convivencia, en hechos separados que, según la acusación original, habrían ocurrido entre 2010 y 2016 contra sus dos hijos. Sin embargo, con el avance del proceso la consistencia de esas denuncias empezó a resquebrajarse. El propio Ministerio Público terminó desistiendo de la acusación y el tribunal oral resolvió absolverlo.
La base principal de la imputación había sido la declaración de uno de los chicos en Cámara Gesell. De acuerdo con el relato posterior de Ghisoni, esa pericia ya mostraba que el discurso del niño estaba fuertemente atravesado por la influencia de un adulto. A eso se sumó otra irregularidad central: durante más de dos años no se concretaron pericias forenses. Y es que, según denunció el médico, la madre del menor evitó que se realizaran en tiempo oportuno.
Cómo empezó la causa y por qué terminó siendo tan grave
El propio Ghisoni contó que el conflicto se desató en medio de una disputa judicial con su ex esposa por el cuidado de los hijos. Según relató, en 2012 un tribunal ordenó que los chicos quedaran bajo su cuidado, luego de varias denuncias por impedimento de contacto. Durante cuatro años convivieron con él, mientras se mantenía un régimen de visitas para la madre con supervisión.
Siempre según su versión, una de esas visitas derivó en una primera acusación por maltrato, lo que terminó facilitando que los chicos regresaran con su madre. Más adelante, cuando una nueva resolución judicial volvía a ordenar la restitución de los hijos al hogar paterno, apareció la denuncia más grave. La de abuso sexual con acceso carnal. Esa presentación frenó de inmediato cualquier posibilidad de reintegro y dio origen a la causa penal que terminó con Ghisoni preso.
Tres años preso sin condena y una familia destruida
Por esa denuncia, el médico estuvo dos años y tres meses detenido en una institución de salud mental, además de otros seis meses bajo arresto domiciliario. Recién después recuperó la libertad para llegar al juicio oral, donde finalmente fue absuelto. Su caso se transformó en un ejemplo extremo de cómo una acusación no probada puede tener efectos devastadores antes incluso de una sentencia.
En una entrevista televisiva que dio el año pasado, Ghisoni resumió el impacto con una frase durísima: dijo que perdió a sus hijos “en vida”. También sostuvo que durante todo ese tiempo no solo fue tratado como culpable antes del juicio. Sino que sus hijos fueron privados de una infancia normal mientras les “llenaban la cabeza” contra él. Más allá del proceso judicial, la causa dejó una fractura familiar de una década.
La confesión de Tomás que cambió todo
El punto de mayor conmoción pública llegó cuando Tomás difundió un video en redes sociales y aseguró: “No fui una víctima de mi padre, fui usado”. En ese mensaje dijo que su madre le había impuesto la denuncia y le había enseñado un relato falso. Y que con el paso del tiempo terminó adquiriendo para él una especie de “verdad emocional” pese a no tener sustento real.
En esa misma grabación, el joven describió el daño que provocó esa historia. Señaló que su padre perdió el trabajo, la salud, el nombre y la dignidad. Mientras él mismo perdió la confianza, a su familia y el vínculo con su papá durante más de diez años. Esa confesión no fue la base formal del fallo, pero sí terminó de instalar públicamente la dimensión humana de una causa que ya había dejado secuelas irreversibles.
Un cierre judicial, pero no emocional
Con el rechazo de la Suprema Corte, el expediente quedó definitivamente cerrado en términos penales. La absolución de Ghisoni ya no puede ser cuestionada por esta vía y el caso entra en una etapa distinta. No obstante, el cierre judicial no repara por sí mismo todo lo que ocurrió durante estos años ni borra el costo que pagó cada integrante de la familia.
Aun así, el propio Ghisoni dijo que nunca sintió odio hacia sus hijos y que siempre estuvo dispuesto a recibirlos si decidían buscarlo. En una audiencia de 2024 ya había dicho que, cuando eso ocurriera, él iba a estar. Con la confesión de Tomás y la absolución ya firme, ese camino de reconstrucción familiar parece, al menos, haber empezado a abrirse.
