El ingreso disponible de los hogares argentinos —ese margen que queda después de pagar gastos fijos— sigue sin recuperarse del golpe de la devaluación. Según un informe de la consultora Empiria, en junio cayó 0,4% respecto de mayo, lo que marcó la tercera retracción en cuatro meses. Aunque en el primer semestre acumuló una mejora de 1% frente a diciembre de 2024, todavía se mantiene 7% por debajo de noviembre de 2023, el último mes previo al ajuste del Gobierno.

En ese escenario, más de seis de cada diez argentinos admitieron haber resignado consumos habituales. La consultora Casa Tres relevó que el 60% redujo actividades de ocio, el 47% dejó de lado primeras marcas, el 44% compra menos ropa y el 41% suspendió vacaciones. También hubo ajustes en el uso del auto, la prepaga, las plataformas de contenidos e incluso en la elección de escuelas privadas, a las que algunos reemplazaron por la educación pública.

El golpe al bolsillo se explica por el peso de los gastos fijos, que aumentaron 50% en 2024 y otro 1% en 2025. Representan en promedio el 23% de los ingresos totales, aunque llegan al 36% en los hogares inquilinos, frente al 19% de los propietarios.

La mirada de los economistas

Federico Moll, director de Ecolatina, advirtió que «no se ven señales de una recuperación significativa del ingreso disponible de acá a fin de año». Para el analista, el Gobierno prioriza el control de la inflación por encima del nivel de actividad, lo que mantiene bajo presión el poder de compra.

En tanto, Dante Sica, exministro de Producción, explicó que si bien los salarios privados formales alcanzaron niveles similares a los de 2023, la quita de subsidios y la competencia con el ahorro y los bienes importados cambiaron la dinámica del consumo. «Los productores locales tienen que adecuarse a un mercado distinto, porque los consumidores ven mejor su metro cuadrado», sostuvo.

Datos del consumo y la confianza

Pese a la fragilidad de los ingresos, el consumo privado mostró un repunte del 11,6% interanual en el primer trimestre de 2025, sostenido por la reaparición del crédito en bienes durables, el uso de ahorros y la mejora del salario en dólares. Sin embargo, la consultora Empiria registró que el 36% de los hogares usó ahorros para afrontar gastos corrientes en el primer trimestre del año, un nivel superior al promedio histórico.

Por su parte, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de la Universidad Torcuato Di Tella se desplomó 13,87% en agosto frente a julio, con caídas más pronunciadas en CABA y el GBA, justo en la antesala de las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre.

En paralelo, el informe subrayó que si bien se desaceleró la inflación, servicios privados inelásticos como salud y educación crecieron por encima del promedio, erosionando aún más el ingreso disponible.