El teatro tucumano es uno de los pilares fundamentales de la cultura en nuestra provincia. Junto con el cine y la música, constituyen la identidad social de nuestra comunidad. Desde el imponente Teatro San Martín, el Mercedes Sosa hasta el Círculo de la Prensa. Desde Les Luthiers hasta Venecia en un bar con función de los viernes. El arte impregna todas las capas de nuestra sociedad. Y es en ese semillero de obras y estrellas, donde nace el teatro independiente, con obras tan disruptivas como reflexivas. En este caso, tenemos a una de las revelaciones de la última década: «El Loco y la camisa».

La dramaturgia de esta obra aborda varios ejes temáticos que van entrelazándose. La locura, la convivencia familiar, la revelación de la verdad y la violencia doméstica, entre otros. Por esta razón, esta pieza constituye en la actualidad, un referente indiscutido del teatro independiente argentino. La pieza escrita por Nelson Valente gira en torno a una reunión familiar. Situación donde se desatarán algunas polémicas a raíz de la irrupción de un integrante, que no responde a las normas sociales tal como el resto las entiende.

VOVE Tucumán se comunicó en exclusiva con el protagonista de la obra, el conocido odontólogo Emanuel Rodríguez. «Para nosotros es muy importante, por el hecho de que, por lo general, ninguna obra tucumana se ha presentado en el Mercedes Sosa; y ninguna de teatro independiente. Solamente Chicos Católicos, que es la obra en la que yo estaba antes, pero también en un contexto de pandemia y donde no venían obras de Buenos Aires».

De 45 butacas a 1552 localidades

Rodríguez relata que comenzaron presentando la obra en salas pequeñas. «Empezamos el año pasado haciendo función en Sala Ross, un día a la semana. Estamos hablando de 45 butacas y con eso nosotros estábamos ‘hipersatisfechos’, felices. La siguiente función luego del estreno se llenó y cambiamos a dos funciones los viernes y dos los sábados», en ese momento la producción comprendió que podían llegar a más personas. «Luego, pedimos el Virla (Centro Cultural Virla), con muy poca expectativa. Rogábamos llegar a media sala, es decir, 150 butacas y es un montón (sic.). Para nuestra sorpresa, llenamos la sala desde la primera función y comenzamos a intercalar con el Rosita Ávila. Estamos hablando de 300 localidades y las llenamos en un día. Es decir, ponemos la fecha, se hace la promoción en las redes y al otro día la sala se llena«.

Fotografía: Elías Cura

«Ahora estamos ensayando para la función en el Mercedes Sosa. Falta una semana, pero, hace tres entramos a ver la venta y habíamos pasado las mil entradas. Esto es algo único y hoy estamos en 1.400 entradas cuando faltan siete días y es algo que no está pasando ni con las obras de Buenos Aires«. Cabe aclarar que el aforo máximo de dicho teatro es de 1552 localidades disponibles.

El Loco y la camisa: la recepción de la gente

La obra cuenta la historia de una familia de clase media que recibe al novio de María Pía, la hija del matrimonio y hermana de Beto. La llegada de Mariano a la casa destapa una serie de conflictos, develando prejuicios, violencias y destratos entre los integrantes de la misma.

La obra, a través de diversas situaciones propone reflexiones en torno a la salud mental. Aquel tildado de “loco” y es silenciado y ocultado por su familia. Pero resulta ser quien desnuda verdades, quien propone diálogos y se atreve a confrontar los problemas. Y termina proponiendo la sinceridad en los vínculos.

«Apenas termina la función la gente nos espera para saludarnos. Incluso han aparecido sponsors, con las funciones se han acercado muchas marcas para aportar su granito de arena. La gente nos escriben cartas, nos regalan cosas. Después de cada función, por ejemplo, en mis redes me llegan mensajes profundos y muy privados contándome cosas. La gente empatiza mucho con mi personaje y eso abre una puerta de intimidad«, reflexiona Rodríguez sobre su personaje. «Esto lleva a la gente a contarme cosas y me ha llevado a encontrar vínculos con muchos espectadores que ni conocía«.

«Así han empezado a hablarnos de repente de otras provincias. Ya hemos ido dos veces a Salta, dos veces a Jujuy y se vienen funciones para otras provincias como Santiago, Córdoba y Buenos Aires«.

La clave: la unidad de un gran grupo

El Loco y la camisa cuenta con las actuaciones de Ricardo Podazza, Lili Juárez, Emanuel Rodríguez, Cande Matías y Agustín Perelmut, bajo la dirección de Vivi Perea. La escenografía está a cargo de Sofía Seidán y la producción de Lucas Rodriguez.

«Trabajar con este grupo es algo espectacular. Lo tenemos a Ricardo Podazza que es un grande del teatro, que está hace 50 años. A ‘Lili’ que es una capa en cine, a ‘Cande’ que ha sido compañera mía en el primer taller de teatro hace 20 años, y nos reencontramos ahora es espectacular. A ‘Agus’ que ha sido alumno nuestro. Esta mixtura de personalidades creo que es lo más importante que tiene la obra. El grupo y cómo nos llevamos entre nosotros. El teatro es 100% grupo y, en este caso, a mí me ha tocado bailar con la más linda, con los mejores de todos«.

El protagonista no escatima en halagos para la directora. «Es trabajar con alguien que considero como una familia y obviamente con la producción de Lucas Rodríguez, su esposo. Con Vivi venimos trabajando hace 15 años. Después de haber pasado por muchos directores, puedo decir que es la mejor de Tucumán, es un placer trabajar con ella. La admiro por la sensibilidad que tiene, por la mirada, por su obsesión con los detalles. Me alegro de que sea la primera mujer, no solamente en dirigir el Mercedes Sosa, sino de haber sido la primera mujer en firmar un contrato y en llenar el Mercedes Sosa«.

Para todos los interesados, la próxima función en dicho teatro se realizará el viernes 8 de septiembre, a las 21 horas. La Platea A, B y el Palco ya tienen sus entradas agotadas; quedando solo disponibles los sectores de Pullman A y B.